«En los últimos meses sus hijas fuimos una pérdida en su memoria. Sus dos hijas se llamaron Adelaida». Tras el inicio de la enfermedad, la hija pequeña, recién emancipada, regresa a casa. La novela arranca con los recuerdos de esa hija, el diario y las fotografías de la madre. Los escritos sirven para descubrir la vida de las mujeres de las generaciones anteriores, su falta de libertad personal, su amoldamiento a las costumbres que imperaron durante tantos años y el rigor con el que fueron sometidas a los dictados masculinos. La vida cotidiana, con la luz del Mediterráneo, el sentido del humor y la música siempre de fondo, gira alrededor de la progresiva pérdida de la memoria de una mujer vital que inculcó a sus hijas la ventaja de ser independiente y el significado de convertirnos en madres de nuestras madres al final de sus vidas, cuando ellas van perdiendo su personalidad y su capacidad de movimiento. Cuando la vida de las hijas queda supeditada a la enfermedad y a su cuidado. Cuando, tras su desaparición, solo nos quedan los recuerdos.
Desde que la leí por primera vez estoy convencida de que Elena se merece un lugar en cualquier biblioteca, como otras escritoras "nadies" a las que he leído con más gusto que a alguno/as "álguienes" mucho menos sólidos. Y es una pena que no se la conozca más, de verdad. Yo siempre que puedo la recomiendo, porque es buena, porque lo hace bien, porque me gusta. En esta novela la memoria, los cuidados, las mujeres en su "sitio" y fuera de él, son protagonistas. En muchos momentos he recordado a mi propia familia, esos álbumes que guardaban mi abuela y mis tías; hasta algunos nombres me han traído a la memoria a la tía Paulina, a la abuelita Teresa, y, con ellas, tantas anécdotas de mujeres, levantinas también, que pueblan mi árbol familiar. He vaciado la casa de mis abuelos y he acompañado de nuevo a mi padre en sus últimos momentos, con la cabeza perdida por una demencia vascular. He vivido su historia de las dos Adelaidas reviviendo la mía propia. Un placer.
Una novela entrañable que recupera la voz silenciada de varias generaciones de mujeres. La novela aborda con mucha sensibilidad temas importantísimos, como el de la memoria de nuestras madres, todo lo que fueron en su juventud y nosotras desconocemos. La muerte deja muchas preguntas que no hicimos a tiempo, sin respuesta. A través de los diarios de juventud y madurez de su madre, la protagonista descubre a una mujer excepcional que acabó desdibujándose y resignándose ante las imposiciones sociales y familiares. Con ternura, Elena Casero nos habla de la decadencia física y mental en la vejez, las trampas de la memoria, la dificultad de reconstruir el pasado, incluso aquel que hemos vivido, los rencores familiares y el perdón entre hermanas. No falta el humor, momentos hilarantes como la conversación estupenda de la madre con un vecino al que confunde con Franco. Me ha gustado mucho cómo narra la historia, entremezclando el presente con el declive de la madre, los recuerdos dispares de dos hermanas, y los diarios de juventud estupendos. La historia de las “dos Adelaidas” me ha gustado mucho, un hallazgo narrativo. La novela es un precioso homenaje a esas generaciones de mujeres que tuvieron sueños, a veces los cumplieron, y asumieron el papel de cuidadoras nuestras.
Novela intimista y maravillosamente escrita por parte de una autora que crece con cada nuevo título. En "Las dos Adelaidas" recorremos el camino duro de la pérdida, al ver cómo una madre pierde la conexión con el mundo real y con ella desaparece parte debtu propia historia. Ese camino permite el descubrimiento de secretos insospechados y también el reencuentro entre las hermanas, separadas por mucho más que la distancia. La prosa es sencilla y cuidada, el tono realista y crudo, y con ese toque ácido característico de Casero, en esta ocasión, desprovisto de su humor habitual. Una lectura de calidad, sin sobresaltos y muy humana.
El sacrificio, la culpa, la envidia, el amor, la vida imaginada que pudo haber sido, pero no fue, las mujeres silenciosas que fueron nuestras madres. Las dos Adelaidas es una novela llena de verdad, reflexiva, ágil y adictiva. ¡Qué fácil es identificarse con todo lo que cuenta! Elena Casero Viana es una de esas escritoras que dejan huella. Una lectura 100% recomendable.