Después de la muerte de Jesús de Nazaret fueron muchos los seguidores de sus enseñanzas que, durante los primeros siglos, desarrollaron diversas formas de entender su mensaje y se agruparon en distintas escuelas, cada una de ellas con modos diferentes de interpretar y practicar el cristianismo. Estos grupos, algunos más estructurados y jerarquizados, y otros de organización más anárquica, tuvieron entre sí fuertes enfrentamientos doctrinales y agrias disputas teológicas. De estas pugnas surgió una doctrina y -un grupo vencedor que empezó a prevalecer sobre los demás y- que, con el paso del tiempo, llegó a convertirse en la dominante y «oficial» hasta el día de hoy: la de la Iglesia católica. Pero rqué pasó con las otras corrientes? ¿Cuáles eran sus creencias? ? ¿Qué es lo que pensaban los cristianismos derrotados? Marcionitas, gnósticos, arrianos, pelagianos, monofisitas, nestorianos o, en siglos más cercanos, priscilianistas, bogomilos o catáros, fueron algunos de los más importantes grupos cristianos declarados como heterodoxos v heréticos. Sin embargo, poseían un profundo caudal de pensamiento de gran contenida espiritual y filosófico.
Antonio Piñero Sáenz (1941-) es catedrático de Filología Griega en la UCM, especializado en "Lengua y literatura del cristianismo primitivo".
Es autor e escritor de numerosas obras en el ámbito del cristianismo y judaísmo. Junto a su prestigio internacional como investigador, destaca su faceta de comunicador, atestiguada por millones de personas.
En sus escritos, así como en sus intervenciones en televisión y radio, su determinación, dinamismo, y sobre todo la pasión que transmite, otorgan un fluir único a su mensaje.
Estamos ante un gran ensayo escrito por el que puede que sea uno de los más grandes estudiosos del cristianismo primitivo de la actualidad. A lo largo de sus trescientas y pocas páginas recorreremos la historia de cómo el cristianismo, aquella secta judía de orígenes bastante modestos y humildes, llegó a convertirse en lo que es hoy en día. Seremos testigos de su escisión del judaísmo, de su asentamiento como religión hasta llegar a convertirse en la oficial del Imperio, de su convivencia con otras ramas heterodoxas que o bien se escindieron de ella o que surgieron paralelamente a ella, hasta llegar los últimos movimientos renovadores de la Iglesia que surgieron sobre los siglos IX y X (Prisciliano, Donantistas, bogomilos, Cátaros...)
El libro se estructura de una forma cronológica, con capítulos agrupados en secciones de carácter más amplio que corresponden a eventos concretos con los que el cristianismo hubo de enfrentarse. Además de eso, cada capítulo concluye con una tabla en la que se deja de forma clara y esquemática cuales eran las diferencias principales entre el cristianismo vencido y el vencedor.
Creo que es un libro ideal para aquel que ya tiene cierto conocimiento sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento además de una base bastante sólida de sobre la historia europea. Aun así, creo que cualquiera puede extraer muchos conocimientos de un libro como este. De todas formas, para todo tipo de lector, se requiere cierta concentración a la hora de leerlo, no es de lectura ligera, pues hay bastante teoría filosófica (véase el maniqueísmo) realmente necesaria si se quiere entender todo.
Antonio Piñero aborda el tema como lo que es, un historiador, siempre desde el respecto, ateniéndose a las fuentes y a los estudios posteriores. La bibliografía es muy buena y se pueden sacar muchas lecturas adicionales de ella para aquel interesado en el tema.
Al final del libro se incluye un glosario de términos muy útiles tanto como para consulta durante la lectura como para recordar qué es lo que caracterizaba a cada movimiento herético.
Antonio Piñero en este ensayo nos habla de por qué el Cristianismo que ha llegado hasta nuestros días tiene las características que tiene y no otras. En un principio tuvieron que compartir protagonismo con otras dos ramas o ideas de pensamiento dentro del Judaísmo, ya que hay que recordar que el Cristianismo nació como una corriente religiosa o secta dentro del Judaísmo que seguía las enseñanzas de Jesucristo. Estas ramas propugnaban que o bien se salvaban solo los verdaderos judíos, o bien también los paganos que observaran ciertas normas judías, entre ellas la circuncisión, o todos los que siguieron las enseñanzas del Hijo del Hombre sin ninguna otra condición. Después del paso de los años, y ya adoptaba la tercera vía, es decir la actual, como la ortodoxa aparecieron varias corrientes entre las que destacan los gnósticos o los simonianos. Estos gnósticos creían en la dualidad del Universo, siguiendo la filosofía platónica aunque adaptada a las ideas judeocristianas. Con el paso de los años influyeron en numerosos grupos heterodoxos cristianos, llegando incluso hasta casi los albores del Renacimiento su existencia. Con el paso de los siglos, aproximadamente el siglo IV, la Iglesia mayoritaria o Gran Iglesia, comandada por la Iglesia o la Asamblea de Roma, tuvo que dotar a la nueva religión de un cuerpo doctrinal para luchar contra los “herejes” que ya poseían el suyo y de esta manera conseguían también centralizar el poder. En definitiva la lucha contra las diferentes interpretaciones que se hicieron del mensaje de Jesús quedó decantada hacía la actual cristiano – católica al ser capaz de aceptar alguna que otra influencia externa, incluyendo las heterodoxas menos disidentes dentro de su Canon de libros. Una vez superado los tres primeros siglos de vida el Cristianismo, el autor se centra en explicar otras interpretaciones consideradas heréticas como son el maniqueísmo, que se puede considerar de manera muy resumida como la unión de las diferentes religiones y filosofías que dominaban Persia, Mesopotamia y la India. Después pasa al arrianismo, que puso en jaque a la Iglesia romana, los bogomilos y termina con los cátaros en el siglo XII. Con todo el libro es un viaje por la historia del Cristianismo que nos hace ver con más claridad que no todo en la actual fe católica está basado en la figura de Cristo, sino que también tuvo una gran importancia la política y la concepción de la Sociedad en sus primeros años de vida, donde la mujer tenía más importancia en el culto que ahora, aunque terminó siendo degradada y vilipendiada como el mayor de los pecados. Además de poseer dirigentes que supieron usar mejor lo que hoy llamamos marketing para conseguir vender sus ideas al resto de las congregaciones cristianas. Aunque haya personas que piensan que los actuales dogmas y vías de pensamientos católicos han sido desde el comienzo invariables, este libro demuestra que existieron gran cantidad de condicionantes políticos que la cincelaron hasta el día de hoy. Por ello me parece que el libro es bastante interesante para todas aquellas personas interesadas en la historia y en la religión, aun cuando no sean creyentes.
Obra maestra, sintética y didáctica. Además, escrita desde el "sine ira et studio", sin sesgos ideológicos que malogren el resultado. ¡Qué difícil resulta encontrar un ensayo acerca del cristianismo tan erudito, seguro de sí mismo, y fiable!
Por supuesto, hay aspectos debatibles (o, más bien, relativos). Citaremos algunos. El maniqueismo es más complejo, mucho más, de lo que Piñero presenta (véase Ignacio de Liaño, por ejemplo). El gnosticismo, como Karen King y otros académicos han señalado, dista de ser una etiqueta tan clara, concreta y fiable. Asimismo, parece una fantasía retrospectiva afirmar que gnósticos, maniqueos o ebionitas estaban destinados a fracasar (en la historia encontramos muchos ejemplos donde lo más complejo y absurdo puede triunfar).
En cualquier caso el bagaje y autoridad de Antonio Piñero son garantía suficiente de que, aunque pueda haber espacios para la discusión o los matices, la exposición desarrollada en estas 300 páginas es sólida. En cualquier caso, Piñero sigue las tesis de Bart Ehrman en general (quien puede considerarse, realmente, el innovador en este área).
Antonio Piñero es el mejor y mayor divulgador sobre cuestiones bíblicas en España. Sus conocimientos, humildad y pedagogía lo sitúan entre los mejores de Europa sobre el tema. Y además sin ser católico. En esta obra hace un repaso a los orígenes del cristianismo y a sus múltiples variantes hasta que fueron paulatinamente derrotadas por la teología paulina. El libro aunque tenga fines divulgativos, no es para todo el mundo, se necesita un conocimiento mediano para no perder el interés y naufragar como lector. Sirve también como obra de consulta a modo de diccionario, ya que los índices, tablas, definiciones de movimientos heterodoxos y protagonistas, están durante todo el libro. La tesis de Piñero es bien conocida, Jesús fue judío, no pretendió crear religión nueva alguna y fueron sus seguidores los que al repensar en él comenzaron lentamente una separación del judaísmo al incorporar gentiles helenizantes. Desde finales del siglo I hasta prácticamente el comienzo de la Edad Meda, las diferentes corrientes de interpretaciones teológicas cristianas lucharon y perdieron frente a la fuerza dominante de la Iglesia de Roma que iba fijando los dogmas en los diferentes concilios. Precisamente la pluralidad de los primeros siglos del cristianismo es lo que le dio fortaleza, mientras que con la legada de la Edad Media y su unificación absoluta (salvo casos aislados como los cátaros) le llevó a su relajación y autoritarismo, que terminarían saltando por los aires con la Reforma.
Excelente repaso a la historia de los diferentes movimientos cristianos y "herejias" en los primeros siglos del cristianismo.
Vemso como desde una religion poco dogamtica y con variantes y diferentes tradiciones e interpretaciones se va pasando a un grupo monolitico que define todas las verdades y las correctas interpretaciones. Desde la elección de los evangelios canónicos y los apócrifos, explicando ls diferentes interpretaciones y como se resolvieron. Cada capitulo acaba con una pequeña tabla de las ideas que resultaron vencedoras y fueron asimiladas a la Iglesia y cuales fueron vencias y declarados herejes lo que creian en ellas,
LA conclusión final es que desde el principio el cristianismo como el judaismo del siglo I y años anteriores era un conglomerado de diferentes grupos con ideas divergentes en algunos aspectos de la doctrinas, el ritual y la interpretacion de los sacramentos y eso se mantuvo con el tiempo, hasta el dia de hoy con las diferentes interpretaciones evangelicas. ç
La diversidad polimórfica pertenece a la esencia del cristianismo desde su nacimiento mismo.
Esta obra nos muestra las primeras posiciones teológicas que lucharon contra la Iglesia imperial y que fueron dando forma al Cristianismo contemporáneo.
Recorriendo los movimientos, arrianista, priscilianistas, pelagianos, donatistas, maniqueísmo, nestorianas, bogomilos, cátaros y valdenses, entre otros.
La diversidad polimórfica pertenece a la esencia del cristianismo desde su nacimiento mismo.
El eclecticismo parece ser un resultado general en todo fenómeno social, y en el cristianismo, las influencias, griegas, romanas, egipcias, mesopotámicas y asceticas, budistas son claramente identificables.
Conocia a Piñero de sus intervenciones en programas radiofonicos, siempre incisivo y mostrando un conocimiento extremo de los temas que trataba. La traslacion de ese conocimiento al papel, sin embargo, es mucho menos interesante. Por momentos, este libro parece una coleccion de apuntes de clase. Los cambios de formato y de tamaño de letra son constantes y caprochosos, el uso de bullet points es de locos... Las concesiones al lector son minimas. No hay apenas elaboracion sino una exposicion constante de ideas, muy interesantes todas, por supuesto, pero de una manera que hacen la lectura ardua y muy trabajosa. Despues de este seguire escuchando a Piñero, pero no creo que lea ningun otro de sus libros.
Un paseo sencillo, detallado y lleno de contenido e información relevante de la evolución y camino que los seguidores de Jesús y las personas que querían seguir sus huellas fueron siguiendo. Sus conflictos, sus encuentros y desencuentros donde se entiende qué se designó como herético y por qué. Totalmente recomendado.
Recorrido histórico a lo largo de las vertientes surgidas tras la formación del Cristianismo primitivo. El escritor refleja de una forma magnífica el pensamiento ligado a esta religión y su transformación a lo largo de la historia presentando las diferencias con lo actualmente aceptado por la iglesia (los "ganadores")
No siempre el Cristianismo fue una unidad férrea, desde sus inicios en Palestina tuvo que lidiar con varias "escisiones" , algunas tuvieron largo recorrido y en cambio otras apenas si duraron. Todas tenían un punto de vista distinto sobre cómo entender el mensaje de Cristo.
Muy buena síntesis de la heterogeneidad del cristianismo. En cierto sentido válida al cristianismo mayoritario como el más coherente y apto para sobrevivir.
Roma siglo IV dc. Discusión habitual entre los distintos pobladores que acudían a la capital desde los muy variados rincones del extenso Imperio:
-Un bitinio: No sé como podéis ni siquiera considerar que Jesús pueda ser de la misma naturaleza que Dios, su padre. Es inadmisible. Jesús fue creado y como tal, es inferior a su padre. Malditos trinitarios, estáis locos, como podéis creer que esa estupidez de que Dios tiene una única naturaleza y 3 personas, no hay dios (perdón), que lo entienda: ARRIANO
-Un alejandrino: Vale, yo admito lo de las tres personas y demás dogmas trinitarios, pero hay otra cuestión que hay que debatir. ¿Qué pasa con Jesús? Era hombre o era Dios? ¿Convivían la naturaleza humana y la divina? Si admitimos que el Hijo es único con Dios, ya que es una de las 3 personas que forman su naturaleza, no podemos si no pensar que Jesús fue totalmente divino, descartando su parte humana: MONOFISITA.
-Un britano: a ver chavales, no nos liemos, vamos a empezar por el principio...¿Qué es todo este rollo del bautismo y del pecado original? ¿Porqué tenemos todos que arrastrar el pecado de Adán por los siglos de los siglos? El tipo pecó, porque es algo intrínseco a la naturaleza humana, ¿No nos dio Dios libre albedrío? Pues eso, pues los demás tenemos derecho a nacer puros y decidir si permanecemos así o pecamos. No necesitamos del bautismo para salvarnos: PELAGIANO.
-Un romano: dejad de tocar los cojones herejes del demonio. Ahora que tenemos al Emperador casi convencido de ponernos al mando de todo este tinglado, no es momento de discrepancias. Vamos a montar una jerarquía como Dios manda, nunca mejor dicho, que este chiringuito puede durar siglos, bárbaros mediante: DIÁCONO DE LA IGLESIA ROMANA
Interesante conversación ¿NO? Teniendo en cuenta que hoy en día hablaríamos del último Balón de Oro o de si Fernando Alonso tiene o no que retirarse.....aunque ellos tenían las carreras del hipódromo y el Anfiteatro. En fin, más allá de chascarrillos, es tremendo lo bien que nos cuenta el autor el sin fin de corrientes ideológicas que marcaron los primeros siglos del cristianismo, a todos los niveles: dogmas de fe, interpretación del antiguo Testamento, el establecimiento del Canon, la Creación, la dualidad entre el Bien y el Mal, la Naturaleza y las Personas que componen la divinidad, el estatus de Jesús y sus distintas naturalezas, la participación de la mujer en la religión, la influencia judía, la influencia platónica y neoplátonica, la vida licenciosa de la jerarquía eclesiástica......
Hasta el siglo IV y V, con los Concilios de Nicea y Calcedonia y con el Edicto de Milán y el establecimiento del cristianismo como religión oficial del Imperio, las aguas no empezaron a asentarse, con el fortalecimiento de la corriente mayoritaria que acabó imponiéndose hasta nuestros días y que conocemos como Iglesia Católica....y el que no estuviera de acuerdo, pues ya sabemos, excomunión o muerte.
Es importante resaltar que pesa a la dureza de las disputas religiosas en el seno del Imperio, el primer líder "hereje" condenado y ejecutado por otros cristianos, fue el hispano Prisciliano, a finales del siglo IV, cuando ya las cosas no iban bien en la mitad occidental del Imperio y los germanos estaban ajustándose las espadas y los cascos al otro lado del Rhin. Ahí estamos los hispanos marcando territorio, porque el emperador que lo ejecutó también era hispano, el usurpador Clemente Máximo.
En fin que la lectura de este libro no es la alegría de la huerta, para que nos vamos a engañar. Es un ensayo estupendo si te interesa el tema porque, más allá de sus extensas referencias, el autor deja muy claro los puntos en los que Iglesia Oficial fue venciendo a las tendencias y corrientes heterodoxas o herejías, vencidos. Sólo con echarle un vistazo a estos recuadros la información es brutal y te deja muy claro lo que defendían unos u otros.
Libro para tener en casa y consultar cuando sea necesario.