Prison de Blackwell’s Island, New York, 1909. Au fond d’une cellule du quartier des condamnés à mort croupit Luigi Monti, un immigré sicilien devenu l’exécuteur des basses oeuvres de la Mafia, une organisation criminelle dont les autorités américaines ne savent encore presque rien. Taciturne et violent, il est une énigme pour ses geôliers. Troisième personnage destiné à chasser Dalibor et Laüme Galjero, Luigi Monti est celui par qui les plus sombres mystères vont enfin être percés à jour. Des collines de Sicile aux gratte-ciel du New York des Roaring Twenties, de Buenos Aires aux quais d’Istanbul et des marais de Louisiane à l’Italie mussolinienne, le troisième volume du Siècle des chimères enchaîne les aventures à un rythme effréné. Le Siècle des chimères comprend : 1. Les Ogres du Gange, 2. Les Loups de Berlin, 3. Les Anges de Palerme.
Loved it. I never thought that the history of the mafia could be so interesting. However, I missed a little bit more story around Leonora and Giuseppina. The best portrayal of witchcraft I've read!
Menos detallado, con muchas más elipsis que los dos anteriores, pero desarrolla la historia del tercer protagonista, Lewis Montó, magníficamente enlazada con la historia de la mafia. No decae el interés, y se agradece mucho ver que el autor tiene todo pensado y no va dejando nada al azar, sino que las obras encajan bien unas con otras. Vamos a por el final de la serie.
Si bien es cierto que se produjo el rocambolesco episodio de la evasión del Duce después de ser capturado por nuestros ejércitos, aquello no fue más que un penoso y breve aplazamiento para el jefe de Estado. Cuando fue capturado de nuevo, la muchedumbre le dio muerte sin piedad y expuso su cadáver. El que había sido adorado como un nuevo César terminó su existencia con los pantalones bajados y la cabeza hacia abajo, como el Colgado que ilustra una de las cartas del tarot.
«La muerte es el gran término —había dicho—. Pero hay una excepción… para los que han tenido el coraje de forjarse un alma a partir de su vida».
—«Un rey sin diversión es un hombre lleno de desdicha…» Blaise Pascal