Montserrat del Amo, La casa pintada (décima edición), sm, El barco de vapor, Madrid, 123 pp. ISBN: 84-348-7769-4
La casa pintada es una novela con la que Montserrat del Amo ha obtenido los principales premios de literatura infantil y juvenil: el Premio Nacional, el Premio Lazarillo y el Premio CCEI. Y es que la autora es considerada como una de las escritoras más representativas de la literatura para niños y adolescentes de varias generaciones en España, aunque también ha compuesto obras teatrales. Repasando brevemente su biografía, Montserrat nació en 1927 en Madrid y en 1976 se licenció en Literatura Hispánica en la Universidad Complutense de la misma ciudad. Seguidamente, trabajó como profesora de lengua y literatura, pero en 1985 decidió dedicarse plenamente a la creación literaria y la promoción de la lectura. Con respecto a su obra, esta ha sido nominada dos veces para el Premio Hans Christian Andersen y se ha traducido a varios idiomas. Entre sus galardones, además de los ya mencionados, obtuvo el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1978 por El nudo, el Premio Lazarillo en 1960 por Rastro de Dios, el Premio de Literatura Infantil y Juvenil Cervantes Chico 1993 por el conjunto de su obra y el Premio Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil en 2007. Todo ello apunta, sin duda, a que se trata de una gran escritora cuya obra se nos presenta como idónea para fomentar la formación lectora del alumnado de secundaria. En lo que respecta a La casa pintada, la historia trata de Chao, un niño chino que en su primera visita a Pekín se enamora de la casa del emperador por los vivos colores con que está pintada. Indignado por vivir en una casa negra y no en una como la que vio aquel día, osa preguntarle a su bisabuelo Kum Tsé por qué el emperador ha de ser el único que puede vivir en una casa pintada. A pesar del enfado del sabio filósofo por haber faltado el respeto al emperador, que, como Señor del Universo, es el único que puede vivir en una casa como aquella, Chao decide conquistar los colores para alcanzar su meta. Primero, intenta conquistar el verde recogiendo tierra, pero considera que esta es demasiado abundante como para apropiarse de toda ella. En segundo lugar, intenta alzarse al vuelo con ayuda de una cometa para conquistar el azul del cielo, pero solo consigue levantarse unos palmos por encima de la hierba. Finalmente, decide conquistar el rojo mediante la manufactura de un farolillo gigante; pero Chao vuelve a fracasar, ya que provoca un incendio. El protagonista continúa desanimado hasta que, el día de su décimo cumpleaños, mientras disfruta de las fiestas de año nuevo en Pekín, observa el espectáculo de unos equilibristas que compiten por vivir en el palacio del emperador. Chao, ante tan atractiva idea, decide entrenarse como acróbata para presentarse, junto con su amiga Li, al próximo concurso para poder ganar y cumplir su sueño: vivir en una casa pintada. No obstante, cuando llega el gran día, los concursantes sufren las consecuencias de una riada que atraviesa todo el valle y amenaza la vida de todos los peregrinos que se dirigían a la capital. Es en este momento cuando Chao pone en práctica sus habilidades como equilibrista y consigue salvar la vida de una familia. No obstante, a pesar de su bondadosa acción, se siente triste porque ya no podrá presentarse al concurso. Es por eso por lo que emprende su camino de vuelta a casa al mismo tiempo que teme por las burlas de su familia. Pero, cuando Chao llega a su hogar, todos sus allegados lo esperaban impacientes para celebrar su heroicidad y obsequiarle con el mejor regalo que pudiera desear: su casa pintada de verde, rojo, amarillo, azul y blanco. Desde mi punto de vista, la trama sencilla, el lenguaje perfectamente comprensible y la estructura lineal de La casa pintada permiten que esta se proponga como lectura a los estudiantes de primero de ESO. No obstante, considero que esta novela se puede tratar desde diversos puntos de vista debido a la gran cantidad de valores que esta encierra y que, si no se trabajan adecuadamente, un adolescente de trece años no es capaz de captarlos. Por ejemplo, es posible que si no le damos las pautas correspondientes a un lector de este curso este no vaya más allá de la trama y le produzca risa la inverosimilitud que supone conquistar los colores uno a uno. En cambio, un lector más formado como el de segundo de ESO podría comprender que ahí lo fundamental es el mensaje que se transmite: que nunca hay que rendirse por mucho que se falle en el intento, pues si se es constante y perseverante en la búsqueda de soluciones, algún día se alcanzarán las metas. Otro valor fundamental radica en la personalidad de Chao, que se atreve a preguntar qué es lo que diferencia al emperador de él mismo para que el primero sea el único que pueda vivir en una casa pintada. Y la respuesta nos la da el abuelo: “Digo que Chao es un ser humano y, por tanto, igual que tú y que yo. También igual que el emperador” (pp. 41-42). Chao nos enseña a ser críticos y a cuestionarnos las injusticias para poder construir un mundo mejor. Finalmente, otro aspecto que considero fundamental a la hora de trabajar la obra con los alumnos es el significado del desenlace, pues nos invita a preguntarnos qué tiene más valor: no haber ganado el concurso o haber salvado la vida de la familia que estaba al borde de la muerte. Claramente el libro opta por lo segundo y así se lo hacen ver a Chao con el obsequio final. En definitiva, por todo lo mencionado, considero que si queremos trabajar todos estos valores con alumnos de primero de ESO hemos de definir bien los objetivos y diseñar unas actividades encaminadas a conseguirlos. Con respecto a los elementos paratextuales, si bien la novela no presenta ilustraciones que acompañen el transcurso de la historia, la imagen de la portada reúne los elementos clave del hilo conductor de la obra. Así pues, en esta observamos la casa pintada de verde, rojo, amarillo, blanco y azul, que se presenta, a su vez, como base que sustenta seis elementos más. En el portal superior izquierdo encontramos un muchacho joven que representa a Chao. A su derecha, observamos al abuelo, al que identificamos por su complemento característico: la pipa. Debajo de él hallamos a una joven: Li, la compañera y protectora del protagonista a lo largo de toda la historia. Asimismo, a la izquierda de la muchacha, se encuentra el farolillo que intentó fabricar Chao para conquistar el color rojo. Finalmente, en el tejado de la casa podemos ver a dos personajes: a la izquierda encontramos al abuelo de Chao, que sostiene con su caña de bambú un capazo con verduras y otro con Li en su interior –inferimos que se trata de la primera escena del libro en que el protagonista, de camino a Pekín, descubre la casa pintada– y, en la parte derecha del tejado, hallamos al emperador, dueño de la casa de colores. Así, desde mi punto de vista, el paratexto del libro puede dar mucho juego a la hora de plantear actividades de creación de expectativas en las que los alumnos intentan imaginar el contenido de la historia y trasladan a su memoria operativa lo que conocen de la cultura china; y actividades de poslectura en las que, para comprobar que los estudiantes han comprendido el sentido global de la obra, han de explicar cada uno de los elementos que aparecen en la portada tal y como hemos hecho anteriormente. En conclusión, la obra de Montserrat del Amo se nos presenta como lectura idónea para la formación lectora del alumnado del primer ciclo de secundaria debido a su divertida trama, su lenguaje sencillo, la trascendencia del mensaje, los valores que encierra, el panorama que nos muestra de la cultura China, la edad del protagonista y su breve extensión. Todo ello son elementos clave para aproximar a los discentes más jóvenes de secundaria a la literatura de manera significativa y motivadora, pues nuestro fin último es crear en ellos un hábito lector que no les abandone cuando finalicen su etapa en el instituto. No obstante, como ya hemos comentado, la obra permite varias miradas debido a la gran cantidad de mensajes que encierra y de los cuales se pueden extraer diversas lecciones de vida. Es por ello por lo que, si no queremos quedarnos con un significado superficial de la trama, debemos diseñar una serie de actividades que ayuden a nuestros alumnos a ir más allá y ver lo que esconde esa “conquista de los colores”.
Me divirtió el libro, tiene un buen mensaje, pero no me emociono y la manera en que termina se me hace demasiado precipitada. Es bastante corto, así que podría ser bueno para leer a niños pequeños.