Narrativa completa de Dorothy Parker
: ¡4,5 estrellas!
¡Tenía que llegar ella para poner mis primeras cinco estrellas de este año!
No hace falta aclarar que este libro me encantó desde el principio hasta el final y que tengo una nueva autora favorita, las estrellas lo dicen todo. Además, considero que en una compilación de cuentos y relatos es más difícil poder mantener un estilo constante, ese hilo conductor de coherencia que te va llevando de una historia a la siguiente. Pero Parker lo logra, sin siquiera esforzarse, porque es simplemente genial.
Me es evidente que fue una pionera en mostrarse cómo era y en escribir lo que pensaba; no, fue y es única.
En esta antología, donde los textos se disponen en forma cronológica, es posible apreciar cómo el interés de Dorothy Parker salta de un tema a otro, y por supuesto que también podemos disfrutar de su inmenso talento. En una época en la que muchos callaban, y más aún las mujeres, ya sea por imposición cultural o por falta de cultura, ella no dudó en describir lo que sucedía. Básicamente, de eso tratan sus escritos: relatar lo que ocurría, el comportamiento social y aquellos tópicos de los que no estaba bien visto hablar. Era una crítica de pura cepa, una observadora natural, una escritora sin filtros, y ella lo supo. Mediante distintos personajes, aborda temáticas de diversa índole, como problemas de familia, las dietas y la relación de las personas con la comida, la discriminación, la miseria humana, la hipocresía social, el egoísmo, la rivalidad entre las clases sociales, entre amigos y parejas, las contradicciones e inseguridades, la histeria, el alcohol, la guerra, la política; en resumen, podría decirse que escribía sobre la vida misma.
Sin embargo, lo que la vuelve magnífica es su escritura, ya que todo lo analiza bajo una lupa con el más ingenioso humor.
En particular, a mí me gustaron sus monólogos, tan sarcástica, estupenda y graciosa.
Una cualidad en común de estos cuentos, y por ende de la autora, es que me hacían sentir que se trataba de una nueva vieja amiga, que venía, se sentaba a mi lado y me platicaba acerca de un conocido o algo que le había acaecido. Los personajes, por su lado, son tantos y tan reales, que es inevitable que en algún tramo de la lectura no te recuerde a alguien determinado, o incluso a una misma. Y de eso sólo resta reírnos.
No obstante, tampoco ello significa que la ironía impida abordar los temas con seriedad. Al contrario, Parker sabía sobre lo que escribía y cómo lo hacía. La crítica dura expone situaciones y conductas sociales que muchas veces resultan penosas, por lo que sentimos lástima al leerlas, y a su vez nos reímos, porque así lo hacía ella.
A pesar de que es verdad que hay quienes pueden llegar a sentirse incómodos o tocados por sus observaciones, pienso que no debería importar demasiado y he aquí mis razones. En primer lugar, no es nada personal. Parker podía ridiculizar a terceros con semejante soltura, debido a que era la primera en reírse de sí misma; la ofensa sólo causaría más risa. Por otra parte, el hecho de que todo concluya con alguna de sus frases burlonas y brillantes hace que seguir leyendo valga la pena, absolutamente.
La Narrativa completa de Dorothy Parker es un fiel testimonio literario de quién fue esta mujer, pues las historias aquí contadas hablan sobre la vida, y lo hacen de una manera muy especial. Ella describe y estudia lo que ve, y con un gran manejo de la ironía, nos enseña lo absurdos, infantiles, dramáticos e incoherentes que podemos llegar a ser en determinadas circunstancias (y a juzgar por el tiempo, parece que lo seguiremos siendo). Son pocas las oportunidades en la que un escritor te hace sentir que querés ser su amigo. Hoy, yo sé que me habría encantado ser su amiga, aunque probablemente Dorothy Parker se hubiese reído de eso también.