"El sentimiento, si se lo deja estar, no soporta mucho tiempo la ambigüedad de una situación. Los sentimientos se definen por sí mismos, resuelven la situación y se desvanecen. No es que Natsuo supiera esto por experiencia de dejar que se resolviesen las cosas así tan espontáneamente, no era algo que hubiera aprendido de alguien o pudiera imitar de los demás; simplemente lo tenía asimilado así, o tal vez no tenía tanta experiencia para ello, pero destacaba, sin embargo, por su original talento para confiarlo todo en manos de la naturaleza." (Pág. 30)
Mishima llega, te desmonta un poco por dentro, y después se queda observando en lo que te ha convertido para ver si su interpretación sobre la realidad te ha hecho considerar la existencia tanto como a él mismo. Lo cierto es que es imposible que te deje indiferente.
La manera en que esta novela presenta la vida a través de los ojos de personajes con vidas dispares, plantea un ejercicio interesante que invita a pensar sobre cómo viven las personas a nuestro alrededor. Con esto no me refiero a sólo las más conocidas, ¿cómo experimentan la realidad aquellos que simplemente comparten con nosotros el autobús todos los días? Quizá haya algo que conecte con nuestra interpretación, o puede que haya un nexo de unión que desconozcamos (y que quizá nunca sepamos), aunque no sea la casa de Kyoko. El carácter, los hobbies, las metas, los sentimientos, la sexualidad, la vida, la muerte, ... Concepciones que son parte de nuestro ser y que quedan menguadas si se reducen a un nombre o a una etiqueta.
He sentido cierta inclinación hacia Natsuo. Probablemente, cualquiera que lea la obra podrá decantarse por ciertos personajes u otros. Ello podrá deberse a la calidad con la que son desarrollados, y podría relacionarse con determinados aspectos, como el hecho de verse reflejado en un espejo por determinadas situaciones, encontrar similitudes entre personaje y uno mismo, hallar cierta inspiración sobre quiénes aspiramos ser, ... Es todavía más interesante si consideramos que se trata de una amalgama de todas las personalidades que Mishima consideraba que poseía (una especie de autorretrato que no parece biográfico). Con un trasfondo político, social, sexual y moral, nos presenta un abanico de vivencias extrañas, similares a una montaña rusa.
Sin embargo, algunos aspectos me han sobrepasado. Llegar a ellos ha sido complicado. No puedo poner en duda la calidad de Mishima, pero me incomoda a veces, como lo hace Kawabata. Me asusta esa capacidad de transmitir sensaciones diversas que tienen ciertas obras.
(Por último, pido perdón por la tabarra de ir apuntando las páginas por aquí, pero me dejé el marcapáginas y no doblo las esquinas)