En un vuelo desde Buenos Aires a Santiago, Sebastián Lía visualiza (imagina, ve) a una mujer parada a su lado. De pronto, sabe que está muerta, que sufrió por años de un cáncer de huesos, y que se llama Vilma. Algunos días después, camino a la casa de una amiga, tiene la certeza de que conocerá a la hija de esa mujer.
Y entonces se convierte en el puente que comunicará, en una experiencia única y asombrosa, a esa hija viva con su madre muerta.
Esa vivencia le permitió a Sebastián asumir una capacidad que se manifestaba, de distintas maneras, desde su infancia. Él, un argentino ateo, hijo de un industrial y de una sicoanalista, podía comunicarse con gente que había fallecido. Gente a la que jamás conoció en vida.
Aceptar su don no ha sido fácil: el camino que recorre desde entonces lo ha llevado a buscar testigos y pruebas, y a plasmar su investigación en pequeños documentales que evidencian que hay vida después de la muerte.
'Si tuviera un papel a mano escribiría: un tipo de clase media descubre una capacidad sorprendente y decide repetirlo y grabarlo en video cuantas veces se pueda', anota Lía. Y lo hace para comunicar aquello sobre lo que ya no tiene dudas: No morimos.
La autobiografía de un médium, o de un "médium" así entre comillas, porque la verdad es que no lo tengo claro.
El principio interesante, luego más bien fome. Además, contradictorio, porque el autor se autoproclama ateo desde el principio del relato, y resulta que vive contactándose con el otro lado. Tanto énfasis en tal ateidad me parece incluso de mal gusto, sabiendo como sabe que la gran mayoría de la gente lo contacta lo hace porque está desesperado por creer en algo más allá. ¿Tan difícil era dejar esas impresiones para su propia persona? A veces encontré que su ego era más grande que su "don", así cómo él mismo lo llama. Aunque su versión es honesta, y eso también se aprecia. Creo.
No sé, como que no conecté tanto con este libro. Hay algunos mucho pero mucho mejores. Pero sí hay gran meticulosidad de detalles llamativos que lo dejan a uno pensando. Pero en un envoltorio presuntuoso y fome, jejeje. Creo, además, que quizá afectó mi juicio personal el que san Google no lo encuentrara un médium tan correcto ni tan confiable. Porque cuando el río suena, en general es porque lleva piedras. Aunque puedo estar muy equivocada.
Lo más destacables son los casos y el epílogo. El epílogo es maravilloso y sensible y completamente redentor de las partes que encontré difíciles antes. Y el principio también vale la pena leerlo. Pero igual no sé si es un libro que recomendaría.
Primero que todo, creo qué hay que leer esto con la mente un tanto abierta. No sirve para personas que andan buscándole el truquillo a todo. Si lo lees como un testimonio sobre algo que puede ser posible entonces lo disfrutarás. Al menos a mi, me gusto mucho, una porque me gustan estos temas y dos porque tuve la posibilidad de conocer al autor brevemente y se siente que es una persona con un aura especial. Lectura rápida y que te da que pensar sobre las cosas inexplicables de la vida y sobre la vida después de la muerte.
Autobiografìa de Sebastian Lia, un medium argentino. En este breve libro, el autor nos va relatando como descubrio su don, como aprendio a controlarlo y conocerlo a traves de un viaje personal, y acompaña el relato con varias anécdotas y experiencias que le sucedieron en sus años como profesional hasta su llegada a la televisiòn chilena.
El libro era propiedad de mi bis abuela. Un dia, en su afan de despojarse de cosas que ya no querìa acumular en su casa y en su vida, me lo regalo, confiando en que me podria interesar. Por un tiempo lo tuve anclado en mis estanterias hasta que decidì leerlo. Me lo devorè. Aprendì, me divertì mucho (ya que el autor es bastante sarcastico) y hasta me emocione en mas de un pasaje. Es un libro ameno para pasar el rato. Debo confesar que se me hizo bastante corto y me hubiera gustado saber mas de las experiencias de este señor. El final se me hizo un poco aburrido y me hubiese gustado un mejor cierre.
interesantes memorias, a Sebastián el autor, gracias por compartir sus vivencias y con ello seguir comprendiendo de a poco la vida después de la vida. el antes y el después. Me ha gustado su forma natural y graciosa de transmitir su pensar y sentir acerca de la mediumnidad.