Cuando se vive en medio de tantos estímulos, como blanco fácil de numerosos distractores, mantenerse enfocado es una lucha interna de todos los días. Con cierta ambición, hemos pretendido creer que somos capaces de todo a la vez, que podemos estar en todas partes, y que, en definitiva, el ritmo acelerado y demandante de nuestro entorno debe ser el nuestro. Desgraciadamente, estos hábitos son los mismos que no nos permiten enfocarnos, sobre todo en lo que de verdad es importante, lo cual tiende a conducirnos a un tétrico sinsentido.
Con
El poder del enfoque
, María Luis nos recuerda con sobrada claridad que, pese a estar inmersos en un mundo turbio, aún es posible fijar una mirada contemplativa y ejecutora en nuestras metas; que, como lo indica el título, conseguir enfocarnos no solo nos da poderes jamás antes pensados en el cumplimiento de nuestros propósitos, sino que no es posible alcanzar ese ideal de satisfacción al que aspiramos si no es a través de un sólido enfoque.
María Luis pone a disposición del lector un sinnúmero de recursos que traducen su experiencia en una oportunidad inmediata de poner manos a la obra. Bien puede tratarse de situaciones particulares o de circunstancias que envuelven a un número importante de colaboradores, todos forman parte de las estrategias que ofrece la autora, en quien el enfoque y la planificación han causado impactos positivos sobresalientes.