Tomando un café la vida pasa de sonrisa en sonrisa y se convierte en un archipiélago de historias que se pueden contar. El libro Amerita un café, de Lorena Llaguno, cuenta las historias de mujeres que se descubren, que se manifiestan, en su mirada y en las miradas de las otras, como arcos que se tensan para aprender, para crecer y descubrir que la vida no se parece a lo que les han contado. Los personajes de Lorena toman decisiones o permiten que la vida las tome por ellas, se expresan o guardan silencio, gritan o prefieren cantar mientras van construyendo una comunidad de voces que se vuelven necesarias, que, a pesar de que les han enseñado que "calladitas se ven más bonitas", saben que es preciso decir las cosas, con entereza y precisión, a tientas o con pasos firmes.
22 relatos de corte íntimo, cercano, que nos permiten aproximamos a la experiencia femenina de la realidad. Además la sobrina de la autora ilustra cada relato, lo cual genera nuevas capas de lectura.
Amerita un café es un libro que me recordó a Mujeres de Ojos Grandes de Ángeles Mastretta (el que también disfruté muchísimo): una serie de relatos sobre mujeres -de todas las edades, todas las situaciones de vida- y lo que se han enfrentado en sus vidas. Una ventana a un montón de realidades, muchas difíciles y complejas, todas abordadas con una mezcla de apertura y tacto, que hacen del libro una lectura muy agradable, a pesar de que algunas historias sean muy tristes y de mucho dolor.
El libro está muy bien escrito, y el relato breve le da un ritmo excelente.
Amerita un café contiene historias cortas que invitan a conectar con diferentes experiencias femeninas. Disfruté cada una de ellas de diferente manera, algunas me hicieron reflexionar, otras reírme un poco y algunas otras llorar. Es un buen libro para quienes como yo, buscan retomar la lectura de apoco en los pequeños momentos libres que tengamos en el día.