Empecé con mucha emoción y altas expectativas. Uno, porque ya he leído a la autora y me gusta su narrativa, enfoque, y mensaje. Dos, porque ser parte del colectivo que se presenta en la novela me empuja a buscar lecturas con esa temática. Sin embargo, puedo decir con pesar que no fue del todo de mi agrado, no pude disfrutarla, y si decidí terminarla fue porque necesitaba saber si en algún punto después de tantas páginas algo se resolvía. Y acá voy.
Blancanieves es una joven que se niega a definirse como bisexual y, sin embargo, lo es. Nacida y criada en el seno de una familia evangélica y muy religiosa, siempre se sintió frustrada y encasillada a lo que se esperaba de ella, anulando su voluntad y verdadera personalidad. Es así, en medio de tanta presión y harta de la hipocresía, que decide abandonar su carrera y dedicarse a una profesión que la aleje de sus raíces: Tripulante de cabina. Un trabajo que le permite viajar por todo el mundo, y conocer todo tipo de gente.
Han pasado siete años desde entonces, con diversas experiencias sexuales y amorosas. Todo llega a un punto de inflexión cuando descubre que el hombre con el que tuvo una relación abierta por cinco años, se veía a escondidas con su hermano. Decepcionada, decide alejarse de él, y así es que conoce a Eva, una mujer que la lleva a nuevas experiencias y de la que se enamora. Cuando Rafa, el piloto traidor, regrese a su vida; Blanca se ve en la encrucijada de tener que elegir entre ambos amores. Pero no puede hacerlo. Supongo que es difícil escoger entre un tóxico que jamás aceptó sus sentimientos por ti y se acostaba con tu hermano (que además tiene familia), y la chica que te quiere y ha sido transparente contigo desde el minuto uno. Pero quien soy yo para juzgar.
Ahora bien, como puntos positivos de la obra diré que es fácil entender a Blancanieves y su impotencia al vivir en un entorno religioso que la anulaba y no le permitía expresarse. Con una madre que la presionaba de forma constante, y de la que nunca tuvo aceptación. Hay una historia fuerte detrás de todo esto, algo que se siente real y cercano. Como el comportamiento dentro de una familia que se esfuerza por aparentar perfección para su iglesia, o el abuso a una menor de edad, hecho que marcó a Blanca, pues por mucho tiempo le hicieron creer que fue consensuado y que su familia aprobaba esa desigual relación con abuso de poder.
Mi problema es con todo lo demás que, siendo sincera, me produjo una sensación de frustración durante buena parte de la lectura.
¿Es un retelling de Blancanieves? Si, en teoría. Sé que los retellings nos dan libertad creativa para experimentar con los géneros y distintas variaciones, pero en este caso, más allá del nombre de la protagonista y una mortal alergia a las manzanas, no encuentras más elementos del cuento original. Casi parece una casualidad que se llame así. Y bueno, tenemos los siete pecados, o siete amores con sus experiencias. A cada uno les asigna un pecado capital que, si bien en un inicio tienen sentido, luego lo va perdiendo hasta sentir que se fuerza de alguna forma que se le dé ese nombre a cada persona-experiencia. Algunos en particular no nos dan más información sobre el crecimiento personal de Blanca que se plantea en la novela, más allá de demostrarnos que la protagonista es la reina de las malas decisiones. Y para eso no era necesario dedicar tanto espacio, nos bastaba con sus escenas.
Y acá quiero llegar, Blancanieves, nuestra protagonista. Entiendo que un personaje debe crecer, que no siempre actuará de forma correcta, que cometerá errores para crecer. El verdadero pecado de Blanca es no detenerse a reflexionar por un segundo en lo que hace o dice. No solo arruina su vida una y otra vez, sino que lastima y arrastra consigo a todos los que la aman. Se victimiza de forma constante por no ser comprendida, pero nunca se toma un momento para pensar en los demás. Sus deseos egoístas están por sobre todo y todos, incluso si los lastima, como es el caso de las dos personas que forman parte de su trío poliamoroso, Rafa y Eva.
Tantas idas y vueltas, más que hacerme empatizar con la protagonista, me hacen preguntar cuando llegará el punto en que de verdad va a crecer, porque todo llega a ser tan repetitivo como irritante. Y si, llega ese momento, en la que en menos del 20% del libro decide cambiar, y en menos de dos meses tenemos a otra versión de ella. Ojalá la gente cambiará más de 30 años de vida y malas decisiones con esa facilidad.
Es así al que llegamos a otro punto: La representación de la comunidad LGTBQ+ en la novela. ¿Tenemos personajes bisexuales? Bien, es poca la presencia que tienen en general. Solo que, no sé, agradecería un poco que la gente no decida que media vida de ser lesbiana tal vez fue una careta, al conocer a un verdadero hombre que te lo hace bien (¿?). Nada en contra de las escenas sexuales, en general no son desagradables de leer. ¿Arreglar todo con sexo? Bueno, quien soy yo para juzgar (otra vez). O decidir que amas a alguien después de… ¿Cinco encuentros sexuales en un trío? Tampoco sabía que el poliamor implicaba tener tríos constantes cada vez que se ven, pero bueno… ¿Quién soy para juzgar? (Ya van varios, supongo que ese es el constante que hay que repetirse para evadir la falta de verosimilitud de la relación de este encantador trío).
No quiero dejar pasar a Rafa y Eva, dos personajes en los que no se profundiza del todo, pero su personalidad queda clara a lo largo del desarrollo de la novela. Ambos se ven, de cierta forma, obligados a entrar en esta relación poliamorosa con Blancanieves para no perderla. Otra vez, todo gira alrededor de los deseos egoístas de la protagonista. Y de pronto, después de un poco de sexo y sin conocerse de verdad, el hombre que jamás habla de sus sentimientos y se niega siquiera a sentir, le tiene más confianza a una mujer con la que apenas ha hablado más que en medio de jadeos. Y ella, la mujer más lesbiana y segura de sí misma, de pronto se da cuenta que después de los tríos con este hombre tal vez siempre fue bisexual. Ah, y que también lo ama.
Y es que al final todo se siente forzado para que la protagonista pueda salirse con la suya y quedarse con dos personas que, claramente, empezaron eso por ella y se sentían incómodos el uno con el otro. De pronto hay que decir que se aman y tienen una conexión especial para justificar que los tres se queden juntos.
Por cierto, creo que las terapias son útiles, pero tampoco hacen milagros en menos de dos meses. Es un proceso, no magia, cuidado con eso.
En general, una lectura con muchas cosas que con tranquilidad no pudieron estar y que no afectaban en nada al desarrollo de la novela. Con una narrativa que se entiende con claridad, aunque lo que se supone que era en segunda persona… Pues no, falla con eso. Al punto que, si no te dicen que es segunda persona, no te das cuenta. De verdad es una narrativa que me encanta leer y encontrar en los libros, pero no fue el caso. La estructura de saltos en el tiempo es clara, al menos. En cuanto a la representación de personajes LGBTIQ+…
Consejo de amiga: Si los van a usar para narrar interminables tríos, reflexionen un poco.