Llegué a él por Schopenhauer porque era uno de sus libros favoritos. No dudo de que sea muy interesante. Son trescientos aforismos, muchos de los cuales ya habían aparecido en obras anteriores. Son advertencias o avisos, "quintaesencia" de la filosofía moral, para su aplicación práctica en la "paradójica y contradictoria vida cotidiana" según buen prólogo de Guillermo Suazo Pascual. Es pesado de leer hoy en día y me llevó varios meses leyendo de a poco algún que otro aforismo. No es un problema de que sea español antiguo (que lo es), ocurre que es conceptista, muy pero muy comprimido, lleno de elipsis y juegos retóricos. Exige una traducción mental leer cada aforismo.
Además, no explica, dicta, no desarrolla ideas para acompañar al lector. Cansa y se puede leer en dosis mínimas.
Conceptualmente también creo que es un libro que se creó para sobrevivir en la corte, pero no para entenderse a uno mismo, entonces me alejó su prudencia solamente estratégica y la poca respiración humana. Es frío ,es utilitario y es paranoico. El Príncipe de Maquiavelo es un libro de Adam Grant comparado con este. Linda edición la de Edaf.