Hace algunos años, Marcelo Altarriba diseñó once edificios iguales, repartidos en distintos lugares del mundo. No son llamativos. No son especialmente bonitos ni nada parecido. Pero se supone que esconden un secreto del que muy poca gente se ha atrevido a hablar.
Cris está cansada de que gente random le cuente su vida en el autobús. Pero hay un chico, Dani, con el que coincide cada mañana, que le ha hecho bajar temporalmente las defensas. Quizá podría centrarse un poco mejor si fuera capaz de quitarse de la cabeza aquel maldito grafiti: «SOPAS DE VID A LAS 11».
"La Comunidad" de Alex de la Iglesia but make it alien 👽 (y con un toque de "La Mesías")
Me ha gustado mucho cómo está escrito, los diálogos me encantaban y los leía rapidísimo. Tiene ese toque de humor macabro español que ADORO.
Pero en el fondo es un drama y creo que eso es lo que me ha ralentizado en la lectura. La historia de todos los implicados es tan tan triste que a veces se me hacía duro seguir.
Me habría gustado un poco más de la parte de cifi y terror, pero entiendo que no es realmente el corazón de la novela.
Novelette recomendable y, sobre todo, autora fichada 👀
A Cris le habla Dani en el autobús y, aunque Cris odia que le hablen en el bus del camino al trabajo, baja las defensas y le sigue la conversación. Lo que Cris no se esperaba es que ese gesto le llevase a desvelar misterios de su pasado, entre otras muchas cosas.
Qué bien escrita está esta historia, y qué adictiva es.
Me ha gustado mucho el ritmo, los personajes y los diálogos que se establecen entre ellos. Las voces y las formas de hablar se distinguen perfectamente, y da gusto.
Yolanda Camacho nos sumerge en una historia donde lo cotidiano se entrelaza con lo enigmático. Marcelo Altarriba diseñó once edificios idénticos repartidos por el mundo, estructuras que, aunque comunes a simple vista, albergan un misterio del que pocos se atreven a hablar.
Cris odia que los desconocidos le hablen. Lo único que quiere es subirse al autobús, mirar por la ventana y desaparecer en su propia rutina. Pero todo cambia cuando aparece Dani: un chico simpático, algo raro, que comienza a entablar conversación... y a decir cosas que no encajan del todo con la realidad.
Lo que parece una historia de encuentros casuales se transforma poco a poco en un thriller fantástico urbano, con pinceladas de ciencia ficción muy fina y una atmósfera desconcertante. Todo gira en torno a un grafiti que aparece una y otra vez: “Sopas de vid a las 11”. Una frase críptica, aparentemente absurda, que se convierte en el hilo del que Cris empieza a tirar, sin saber que al otro lado la espera algo que no solo desafía la lógica, sino su propia identidad.
¿Y esos edificios todos iguales, construidos por el mismo arquitecto en diferentes puntos del planeta? ¿Qué tienen que ver con ella? ¿Y por qué la realidad parece doblarse cada vez que Dani está cerca? La autora juega con la percepción, la memoria y el movimiento UFO para construir una novela corta que se lee rápido, pero se digiere lento. Tiene ese toque que te deja pensando durante días, como si algo se te hubiera colado en el subconsciente y no supieras bien qué.
No es un libro para leer con prisa. Es para perderse un rato, dudar de lo que sabes y mirar los edificios de tu barrio con otros ojos. ¿Os habéis fijado alguna vez en las azoteas de vuestros edificios, chusmis? Seguro que ahora sí que lo hacéis.
Lo que me ha gustado especialmente de esta historia es Dani. Es ese tipo de personaje que te confunde pero al mismo tiempo te atrae, un chico extraño, tan fuera de lo común y, sin embargo, tan cercano. Es el tipo de persona con la que no sabes si sentirte a salvo o inquieto, y eso hace que te enganches más y más a su presencia.
Sin duda muy entretenida. La historia de los aliens me ha encantado, con todo el tema de la secta y los detalles del 11, la construcción de la conspiración... y por eso me habría gustado más, porque queda todo un poco ahí, sin muchos aspavientos, al igual que los personajes. Aunque cumplir cumple de sobra para echar una tarde entretenida con el misterio.
Sopas de vid a las 11 es una novela bastante única, que entrelaza diferentes elementos propios de las leyendas urbanas modernas para crear un misterio entorno a un edificio concreto y las personas que lo pueblan.
Hace años, Marcelo Altarriba diseñó once edificios iguales, bastante anodinos, pero que parecen esconder un secreto en su azotea. Dani se ha propuesto averiguarlo y, para ello, vive de alquiler en uno de ellos. Al ver a Cris con la vista fija en el portal, le propondrá colaborar por desentrañar sus misterios.
Ambos forman un dúo bastante curioso y sus personalidades dispares hacen que no siempre encajen entre sí. Dudan, se separan y esquivan y luego vuelven a juntarse. Los capítulos alternan sus puntos de vista con el de otros personajes menores y, poco a poco, vas descubriendo qué es lo que les lleva a querer averiguar qué esconden estos edificios y por qué están dispuestos a desenmascarar a la secta que parece alojarse en ellos pese a los riesgos que ello implica.
La información, en ese sentido, está bien dosificada. Se libera poco a poco, y hace que el interés se mantenga a lo largo del libro. Aunque la verdad es revelada al lector antes que a los protagonistas, la novela te hace dudar hasta el último momento del carácter paranormal de la historia.
En líneas generales, me ha parecido una lectura interesante.
No me esperaba que la historia terminara así, durante todo el tiempo pensé que la trama de la secta iba por un lado pero acabó de una forma inesperada.
El libro me ha encantado y lo he leído de una sentada. Le doy 4 estrellas porque el final es un poco decepcionante, un poco "chinpúm", especialmente después de que la autora haga crecer tu anticipación de forma magistral página tras página.
Cris como te entiendo, a mí también me fastidia que la gente me hable en el bus cuando voy a mi bola con la música o leyendo. Pero a una no le sale ser maleducada. Es increíble como esta novelita te engancha y no te suelta, quieres saber más y más y más. Qué está pasando, conocer más a esos personajes, intentar ayudarlos. No quiero contar mucho sobre ella porque leerla sin saber demasiado sobre la trama es un plus añadido. Pero el tema sectas es algo que siempre es interesante, y aunque el tema ufología nunca me ha entusiasmado demasiado he de reconocer que le estoy cogiendo el gustillo. Porque además esta historia te une la realidad con la ficción de una manera que la hace muy especial. La manera en la que está escrita es muy cercana y muy actual, casi como si tu amiga te estuviera contando un cuento.
Si hay algo que me ha dejado fría es el final, no por el final en sí, si no porque se me ha quedado demasiado abrupto. Me encantaría leer una segunda parte y continuar sabiendo qué hacen y piensan Dani y Cris. Abro petición para que Yolanda nos regale una segunda parte de esta historia.
Me sumo a las opiniones de que es mejor leer el libro sin leer apenas de qué va y sin que te destripen mucho de la trama.
La historia, a pesar de ser corta, la trama está bien desarrollada y sus personajes bien estructurados. Me hubiera gustado algun que otro capítulo más (aunque fueran cortos) de la interacción de ciertos personajes mayores, eso sí. Pero en general libro redondo.
Si te gustan las historias de leyendas urbanas, de grupos de gente que hacen chanchullos raros y gente que investiga esos temas, este libro te debe de gustar.
Pd: Comprendo a la protagonista, soy de esos que se evaden en mitad del ruido del bus estando a lo mío leyendo. Este libro mola mucho más si eres de los que lees en el bus y no quieres hablar con nadie!
A Cris todo el mundo le cuenta su vida en el autobús. Está harta. Pero ahora ha aparecido Dani, un chico curioso, que le ha hecho bajar las defensas y que poco a poco la meterá en una historia que implica sectas, arquitectos, once edificios iguales, extrañas pintadas y a la propia hermana desaparecida de Cris.
Una historia redonda de sectas ambientada en Valencia. Me parece importante esto último, porque la autora aprovecha los elementos de nuestra cotidianeidad (una comunidad de vecinos, un edificio anodino y triste, pintadas en las paredes, coincidencias en el autobús) para generar una profunda sensación de desasosiego. El terror, cuando es cercano, es mejor.
Lo que he disfrutado de esta novelette. De sus conversaciones de bus y su introversión. He visto a Fox Mulder en la prota un millón de veces. Y es que los ovnis en Roswell están muy bien, pero en tu barrio ... ya son el más alto nivel. No sé por qué, pero me ha resultado un scifi muy calentito a pesar de hablar de personas muy rotas. Creo que tiene que ver con la forma de escribir de Yolanda, que siempre me hace sentir en casa.
Yolanda te mete en el libro de lleno, yo me pasé los primeros capítulos a la desesperada intentando encontrar pistas sobre todas las cosas rarunas que estaban pasando, y que se van desvelando según pasas las páginas. Me encantaron los protagonistas, tan diferentes y que congenian pese a todo, y la trama, la trama me tiene loca.
¡Me ha encantado! He disfrutado mucho de esta novelita coral sobre... ejem. Sobre yayos valencianos y cosas que... pasan. Una novela para los enamorados del fantástico, con buen ritmo y muy bien escrita.
Plantea cosas interesantes, tiene buen ritmo, está narrada de una forma que te mantiene enganchada desde la primera página... La encontré de casualidad y me ha encantado, la verdad.
Uish... que ha pasado aquí... dejadme que rumie esta entrada haced el favor. Que esta historia se ha portado como un corto de Ci-Fi de los que suelo ver y no sé como definirlo.