Londres, invierno de 1886. Henry, sepulturero de profesión, regresa a casa tras su habitual jornada de trabajo. Desde hace días, durante el trayecto y sin razón aparente, camina intranquilo. ¿Cuál es el motivo de su mal presentimiento? Los extraños sucesos que tendrán lugar a lo largo de la noche explicarán el origen de su angustia recurrente. En el pasado, encontrará muchas respuestas.
¡Qué placer descubrir esta breve novela! Llegó a mí por sorpresa y no dudé que tenía que formar parte de mi biblioteca. Digo que ha sido un placer por varios motivos; por conocer al autor, novel, que se nota ha narrado esa historia que llevaba dentro con cariño, paciencia e hilando perfectamente los acontecimientos. La obra nos traslada al Londres de 1886 y nos pone en la piel de un sepulturero atormentado y solitario que camina por la vida hundido en el alcoholismo y la desesperación. La narración nos encamina hacia una noche crucial para él. Con un final sorpresivo, estas apenas ochenta páginas conforman un relato de misterio ligero, que se lee muy rápido y que engancha desde el principio.
Breve e intenso relato del viaje interno de la vida de un sepulturero del Londres de finales del siglo XIX. Alberto Moris nos muestra un escenario de moral corrupta y mermada que arde en fuego, donde va desvelando la creciente complejidad del personaje a lo largo de una lectura existencial. Un diálogo entre la imaginación y la razón que confluye en un juicio moral.