La filosofía práctica no está hecha para predicar en el vacío, sino para guiar nuestra conducta privada y pública. Como una vía de acercar esa reflexión a la gente, Aurelio Arteta nos propone reunir estos tópicos tan familiares a fin de escudriñar sus flacos fundamentos y efectos perversos. Ellos delatan las creencias dominantes, los grandes prejuicios colectivos. Tantos tontos tópicos recoge desde las excusas más socorridas de la irresponsabilidad y la pereza hasta la retórica ordinaria sobre la violencia o la democracia. Son estos comodines del lenguaje ordinario los que nos aportan la seguridad de que no estamos solos. Tal es la función primera de los tópicos: acomodarnos al grupo, vestirnos a la moda verbal del momento, volvernos normales. A base de amontonar esos lugares comunes, construimos nuestra comunicación más impersonal y automática. Decir lo que se dice nos permite opinar sin la molestia de pensar lo que decimos y, de paso, alcanzar la ilusoria certeza de entender y ser entendidos. Y en ésas estamos. Biografía del autor
la "Sabiduría popular", expresión oximorónica donde las haya si hemos entendido bien lo que aquí se dice, queda irremediablemente contra las cuerdas después de este largo round bajo los inclementes "derechazos filosóficos" de Arteta. Una diatriba contra la tontería discursiva del "progre" meramente retórico y contra la bobería en general, expresada con lenguaje pomposo, a ratos rebuscado y desde una atalaya moral - intelectual evidente, que no resta, sin embargo, validez ni valía al grueso de sus postulados. No encontrara aquí material para una charla de sobremesa, a menos de que haya comido con catedráticos; y si bien el titulo parece indicar una lectura amena sobre nuestra irreflexiva manera de expresar la cotidianidad, su contenido evade sistemáticamente lo personal y lo anecdótico llevándolo todo a un terreno político que reivindica con lucidez. Una lucidez incuestionable cuando diserta sobre la admiración, la prostitución semántica del término "democracia" o los límites deseables de la igualdad, que se enturbia (políticamente?) y retuerce, haciéndose quizás menos brillante, cuando habla de violencia, la libertad de expresión o los nacionalismos. Un bocado (o atracón) muy condimentado de digestión lenta. Si la expresión "libro abierto" suele significar "fácil acceso", este volumen viene a demostrar que aquel dicho es también un tópico.