Hace mucho tiempo no leía una novela gráfica, o en un libro en general, que me dejara sintiéndome tan feliz, llena de amor y creyendo en que las cosas pueden salir bien. Creo que Heartstopper es una de esas historias que no necesitan de dramas enrevesados, sino que sencillamente son tan bonitas y tan puras que se convierten exactamente en aquello que necesitas para tus momentos difíciles o para sentirte bien contigo mismo.
Este segundo tomo se centra muchísimo en Nick y en como él está intentando entender quién es. Sobre todo está batallando para entender su identidad, aceptarla y moverse en un nuevo mundo que él nunca pensó posible. Un mundo que ahora comparte con Charlie y que, lastimosamente, sus viejos amigos quizá no entiendan mucho. Y sí, Nick está confundidísimo, pero la manera en la que Alice Osman retrata todos estos momentos de duda e inseguridad de Nick es tan genuina, que seguramente les van a servir a muchísimas personas para identificarse con él y para entender que está bien hacer las cosas a tu ritmo, está bien dudar y, sobre todo, está increíble encontrar a una pareja que entienda todo lo que estás sintiendo y por todo lo que estás pasando.
Amé muchísimo esta parte de la historia de Nick y Charlie porque son hermosos, de verdad. Ojalá todas las relaciones del mundo fueron así de bonitas, pero, bueno, para eso tenemos los libros.
Dicho esto, y sin más preámbulos, voy a empezar a leer ya mismo el tomo tres porque necesito seguir muriéndome de amor.