Fui a la presentación del libro. El autor dijo apenas tres palabras y nos mandó a todos a la cresta "hay hartos bares cerca" dijo, y la cosa acabó en veinte minutos. No me dieron ni ganas de pedirle una firma. De todas formas, creo que el mismo libro justifica esta distancia entre autor personaje y lectores obsecuentes. En este conjunto de mini-ensayos se manifiestan muchas ganas de materializar el fenómeno literario a través de varios ejemplos, anécdotas y referencias sobre literatura inglesa, norteamericana, medio oriental e hispanoamericana. Gracias al entusiasmo con que se abordan ciertos temas descubrí a varios autores muy buenos. Ahora estoy leyendo a Chaucher, por ejemplo, y proximamente conseguiré los diarios de Casanova.
El sentido del humor es otro punto notable, aunque medio pedante a veces, pero pedante con ganas, no sin querer serlo, por lo que se perdona, aunque da lo mismo, ya todo da lo mismo.