Me encanta como escribe la autora, y tenía ganas de leer este libro desde hace tiempo, lo cogí con muchas ganas, por qué el tema me gusta.
El argumento de los viajes en el tiempo o de los inmortales es algo recurrente en los escritores, y cada uno de ellos aporta su puntito de originalidad, y es el caso de este libro, me ha gustado como ha presentado la historia, creo que está bien argumentada y desarrollada, aunque en momentos la historia se hace un poco aturullada, me explico... Al principio de la novela conocemos a los protagonistas, y se relata su vida, su pasado, sobre todo el de la protagonista, Cristina, una joven que trabaja en una tienda de antigüedades, y en un punto de inflexión en la historia aparece él, Robert, un hombre misterioso que no tarda en atraer la atención de ella.
Ambos entablan entonces una relación profesional, me hubiese gustado que esta parte hubiese sido algo más lenta para poder conocer mejor a los protagonistas, y en cambio me parece que a partir de este punto la trama se vuelve un poco rápida, si bien es cierto que pueda dar pie a esa rapidez, en momentos parece que hay prisa por terminar.
Me ha faltado algo en el final, me ha gustado, y aunque no me ha sorprendido y no por qué sea previsible si no por qué era algo que yo deseaba, si que es cierto que igual podría haber matizado algo más y haberlo hecho con calma.
De todas maneras, es una historia genial y estoy deseando leer los siguientes libros de la saga.