lo que fue, fue como fue, como todo. La resignación de aceptar la inexistencia de cambio que en realidad tiene la vida. Una vida no cambia tanto con los años, y de forma contradictoria, descubrir que tenemos temor a que nuestras vidas no puedan continuar hasta la muerte tal como han sido.
qué geniales las conversaciones sobre las que se configura el libro. conversaciones que se hablan porque se sabe que es de noche, y q habrá un mañana en el que todo se vea difuso, y donde, la sinceridad que da la oscuridad, con la luz del día desaparezca, y entonces no sepamos si esas confesiones fueron realidad o fueron un sueño, porque no nos veíamos los ojos, porque tú hablabas al techo imaginando mi cara, y yo escuchaba con los ojos cerrados. Y nos confesamos, con la esperanza de que mañana ninguna supiese si había sido real, y despertarse con la sensación de que algo entre vosotras dos había cambiado pero es de día, y hace sol, y ahora nos vemos las caras, y no me atrevo a hablarte de anoche, por miedo a q estuvieses ya dormida cuando te conté mi secreto.
PD: lo he buscado. los tataratíos de María Pombo, Ana y Cayo, son los padres de Álvaro Pombo.