En esta novela nos encontramos a Sebastián Sarmiento, un hombre solitario cuya vida no es lo que todo el mundo cree. Es rico y por ende, afortunado, según el pensar de la sociedad, pero una cosa no quita la otra: Sebastián, su pasado, sus secretos, son el tormento que lleva a cuestas durante demasiado tiempo y ya so hora de que alguien lo escuche.
Esta, al menos es la premisa principal de Los hechos casuales, una novela que, curiosamente, me ha hecho ver que el mundo, el universo, el cosmos o la vida diaria, el común de los días, está plagado de casualidades y que, curiosamente, está muy ligado al tiempo y el espacio.
La trama, al principio, me resultó interesante. Vemos cómo un hombre con tanto poder e influencia, al final del día, cuando se quita la coraza de hombre de negocios, se transforma en un hombre con cargas pesadas a hombros, solitario y con el alma cuarteada por la culpa.
Por otro lado está Roberto, historiador y amigo de la infancia de Sebastián, un personaje anodino que, la verdad me resultó un tanto incómodo, haciendo alarde de su economía escasa frente a sus antiguos amigos y al propio Sebastián pero sin llegar. Un detalle que al principio puede pasar desapercibido, pero no cuando se recalca a lo largo de toda la novela, y mucho menos cuando ya sabemos quién es el eje central de la misma.
La trama principal se cuece a fuego lento. Nos muestra el día a día de los personajes, las historias y los rumores que, poco a poco, se nos revelan acerca de nuestro enigmático personaje y cómo se van desglosando los secretos y las motivaciones del mismo.
El estilo narrativo del autor es sencillo, algo que me sorprendió porque esperaba, a parte de una historia sólida, como lo es, un estilo elegante y algo sofisticado para el tipo de novelas que se está narrando. Este aspecto me sorprendió y me dejó meditando en que no siempre una historia bien contada tiene por qué tener palabras o frases grandilocuentes.
Lo que sí me echó un poco para atrás han sido algunos escenarios que ralentizaban la lectura. Escenas que podían ser de relleno perfectamente porque no aportaban nada a la historia más que llegar a un punto clave. Creo que hay formas más directas para hablar de un tema en concreto sin ponernos en contexto de una forma tan lenta y larga. Ejemplo de ello es cuando Roberto se reencuentra con sus viejos compañeros del colegio, y no es hasta pasado varias páginas cuando se empieza a hablar del tema que nos interesa: Sebastián.
En conclusión: Los hechos casuales es una novela que nos habla de la soledad, la culpa y los misterios de la vida, y cómo una decisión puede tener mil ramificaciones de consecuencias, tanto positivas como negativas.