Estas memorias profesionales intentan explicar por qué la divulgación de la ciencia es inferior a la investigación y a la docencia, desprecio académico ya presente desde su fundación como actividad universitaria. La autora muestra, desde su punto de vista iconoclasta, cómo se puede malograr, mediante la politización, la farsa y la conveniencia, una profesión interesante y útil a la sociedad.
Ana María Sánchez Mora estudió la carrera de física y, posteriormente, hizo una maestría en literatura, trabaja en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, donde es técnica académica. Ha escrito varios libros entre los que destacan Relatos de ciencia , Introducción a la Comunicación Escrita de la Ciencia, La divulgación de la ciencia como literatura, La ciencia y el sexo, Memorias de un proctólogo, La vida dispareja y Manual de Redacción de Textos Técnico-Científicos . En 2004 recibió el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia “Alejandra Jaidar”.