Leí este libro de un tirón, aprovechando el feriado y la vida retirada en el campo por estos días de jolgorio nacional.
Francisco Mouat (1962) logra un relato autobiográfico honesto, lúcido, conmovedor.
Esta crónica se construye como una memoria personal y colectiva a la vez. Los recuerdos abarcan fundamentalnente el período comprendido desde el triunfo de Allende hasta los primeros años de la postdictadura.
Retrato de familia, años de formación, el oficio de periodista, los avatares cotidianos, en el contexto de uno de los períodos más violentos y trágicos de nuestra historia. Francisco Mouat logra fundir su propia biografía, donde revela distintas dimensiones de su existencia, con el horror que significó vivir en una dictadura, junto con la capacidad de asombro, de conciencia crítica, de necesidades humanas, de sentido o sinsentido de hechos y de circunstancias diversas.
Tono íntimo, confesional a ratos, combinado con el estilo agudo de un cronista ducho, no exento de sentido del humor ni de autoironía. No se puede dejar de mencionar el complemento de ciertos fragmentos de textos periodísticos, recortes de prensa y fotografías que dialogan y enriquecen el sentido de la narración.
Protagonista y testigo a la vez, Mouat revela y se revela en un cruce de lo público y privado donde cada lector o lectora podrá situarse desde sus propias vivencias, recuerdos o conocimiento adquirido en ese marco histórico que nos sigue obligando a pensarnos y repensarnos como país, más allá del oropel, los juegos de artificio y otras mascaradas que intentan anestesiarnos o, como diría José Donoso, "correr un tupido velo". El final', el último capítulo, logra aplicar en forma brillante lo que el gran Cortázar le exigía al cuento: un triunfo por nocaut.