Estos poemas surgieron a partir de un año duro, en el que mi mayor consuelo fueron las palabras sanadoras. Recomiendo este poemario a todas las personas que se están buscando a sí mismas o que se estén reencontrando después de sentirse perdidas por un tiempo. Es un baluarte a corazón abierto que dice que se puede volver a vivir apasionadamente. Es un baño fresco en un día cálido. Cuando lo tomás, lo agradecés.
Hay una larga lista de cosas que me dan felicidad. Identificarme con la poesía escrita por alguien más es una de ellas. Sé que la gran mayoría de los que me leen conocen muy bien esa sensación, tan reconfortante e inigualable.
Hay momentos en que cuesta poner en palabras aquello que pasa por dentro, pero entonces llega un poeta y lo hace por nosotros. A continuación, la carga se aligera y nos sentimos un poco menos solos.
Este libro me recordó la magia y el poder que tienen las palabras. Porque ellas trascienden no solo el papel sino, además, las barreras del espacio y del tiempo. Sus ciento veinte páginas abarcan mucho. Amor, superación, autoconocimiento, gratitud, libertad, fortaleza, evolución. Fueron versos que me dijeron lo que necesitaba oír.