Una mañana y la vida de nuestra protagonista cambiará en esta novela del género denominado fantaciencia, por ello de unir una parte más posiblemente científica con la magia propia de la fantasía. En ella acompañaremos a Eme en su terrible misión de complacer a un cliente. Esta difícil tarea la llevará a visitar los lugares de las altas esferas y de los activistas más radicales.
Sobre lo que pasa
La historia, como vemos, posee un tinte muy cómico y reivindicativo: un cliente se queja y el trabajador tiene que rendirse a sus exigencias. Sin embargo, frente a lo que podríamos pensar, la novela nos llevará por otro lugar alejado del capitalismo, para que descubramos un mundo donde la magia y lo maravilloso coexisten con lo que podría ser nuestro mundo, y en el que el centro del relato somos nosotros mismos.
De este modo, dividido casi en dos partes (o tres actos, si separamos la despedida), en la primera avanzaremos en la ciudad, sobre la que no se nos contará mucho, pero sí sobre su estilo de vida, el del éxito claro, que es el que ha alcanzado Atilio nuestro cliente disconforme. La segunda, la que se desarrolla mayoritariamente en el camino, nos lanza más a la parte de fantasía, que se integra en el sistema como un grupo de activistas que atacan la forma de vida de la ciudad.
Sobre lo que se nos cuenta
Sin embargo, creo que esta novela no destaca por su trama, que como ya he dicho es cómica y nos ofrece una historia sencilla, muy entretenida y rápida de leer, y a la que el estilo de la autora acompaña, ya que es cercano y sin exceso de florituras. Lo que destaco de ella, sin duda, es el tema que desarrolla, porque pese a ese enfrentamiento ciudad-bosque o incluso un estilo de vida más elevado con un más mendicante, lo que encontramos en la obra es el planteamiento de qué sucede cuando el cuerpo y la mete se disocian.
La clave aquí es que el cuerpo de Atilio no quiere que su mente vuelva a él. La razón es muy sencilla, su mente le satura. Esta premisa que puede parecer baladí es algo que no es sino reflejo de lo que le suceden a muchas personas en la realidad. Bien es cierto que a día de hoy no existe el intercambio de mentes, por lo que esta disociación no parte del cuerpo sino de la propia mente que no acepta el cuerpo que ve en el espejo.
Fijaos de qué manera más sencilla, cómica y sobre todo amable la autora ha introducido un tema de tantísimo calado. Personas con disforia de género, personas que no aceptan cómo es su cuerpo por razones de estética o, incluso, de autoconcepto se ven representadas en esta obra donde se reivindica su derecho a reconocer que, efectivamente, cuerpo y mente no se compenetran y, por tanto, algo hay que hacer. La solución de la novela, habiendo magia de por medio, obviamente no se parece a la que nosotros podemos acceder, pero sí que nos permite reconciliarnos con esa problemática.
No necesitamos más
Y, aunque pueda parecer que no hemos dicho nada, lo hemos dicho todo. He reservado las sorpresas, ya que hay algún giro muy interesante relacionado con un cine y un instrumento de cocina; pero en esencia es esto: una novela muy entretenida, donde el punto cómico nos permite enfrentarnos a una problemática que existe entre nosotros, fuera de la fantasía.
Espero que os animéis con ella y que la disfrutéis, que os encandiléis con el mismo personaje que me ha dejado blandita a mí y, sobre todo, que os reconciliéis con vosotros mismos. Espero que os guste.