La inteligencia biológica (IB) no es una capacidad mental, ni siquiera precisa de cerebro. Revelar su identidad y sus propiedades generales, aquellas que permiten a los seres vivos adaptarse a los retos del entorno y garantizar su supervivencia, es el principal objetivo de la Inteligencia Biológica en Acción . Su vocación es académica y divulgativa. Como texto académico pretende actualizar la clásica concepción mecanicista del organismo humano por una concepción de sistema complejo adaptativo. Como libro divulgativo aspira a concienciar de que cada componente del organismo se comporta de forma inteligente y está aprendiendo continuamente, lo que permite aumentar la confianza en el futuro y establecer una adecuada relación con la inteligencia artificial (IA). A pesar de estar especialmente dirigido a estudiantes de Fisiología del Ejercicio, el contenido de Inteligencia Biológica en Acción es transferible a cualquier materia que involucre procesos de cambio y adaptación que ocurran a cualquier nivel (molecular, células, tisular, organísmico, ecológico, etc.) o dimensión (psicológica, biomecánica, sociológica, etc.) pues las propiedades estudiadas, basadas en la Ciencia de los Sistemas Complejos son transdisciplinares. Inteligencia Biológica en Acción proporciona una comprensión sintética e integrada de la Fisiología que captura particularmente los principios generales involucrados en los procesos de cambio y adaptación. Comprender cómo se produce esta adaptación contribuye a gestionar con mayor eficacia y eficiencia los retos del entorno y proporciona las claves del desarrollo de la IB. Comprender de forma sucinta las propiedades de la IB resulta fundamental en un momento en el que se destinan numerosos recursos para el desarrollo de la IA, que se vislumbra como la solución futura a los problemas de la humanidad. Si se piensa en el organismo como una máquina, el razonamiento parece lógico. Sin embargo, cuando se conocen las propiedades de la IB resulta pertinente cuestionarse si este proceso es el más adecuado y si merecería la pena destinar recursos similares al desarrollo de la IB, capaz de mejorar capacidades sensoriales, perceptivas, coordinativas, motoras, regenerativas y ampliar la conciencia. A tal fin, el texto de 129 páginas se ha dividido en cinco capítulos. Primero, se proporciona una visión histórica de la evolución de la FE hasta llegar a la actual Fisiología de Redes. En el segundo, se explica el concepto de IB, en contraste con el de IA, que resulta clave para entender la evolución biológica y la emergencia de las propiedades básicas del organismo entendido como SCA. Estas propiedades se desarrollan en el tercer capítulo utilizando ejemplos tanto a nivel microscópico (molecular, celular) como mesoscópico (orgánico, sistémico) y macroscópico (personal), para facilitar su comprensión y mostrar su aplicabilidad a múltiples niveles de organización. En el 4º capítulo se plantea la experiencia del cuerpo en movimiento como el mejor recurso didáctico para enseñar y comprender las propiedades dinámicas de la IB, así como poder transferirlas a fenómenos diversos que se estudian en diferentes disciplinas curriculares, desde la enseñanza primaria hasta la universidad. Finalmente, el 5º capítulo propone estrategias para contribuir al transhumanismo biológico (en contraste con el tecnológico) desarrollando la IB. Cada capítulo está resumido metafóricamente con una frase o cita celebre y sus puntos clave se destacan al final. Los capítulos están ilustrados con 24 figuras y 6 tablas. Asimismo, cada subapartado del capítulo 3 se acompaña de un código QR vinculado a un vídeo que captura la dimensión dinámica de cada propiedad explicada.