En este libro, Valeria Campos recorre algunas vías de la historia de la filosofía en las que comer deja de ser un tema parasitario o el objeto de una parafilosofía para volverse el centro del pensar mismo, incluso bajo la forma de un discurso metafórico. Comer es la práctica cotidiana más extendida de la vida. Se lleva a cabo todos los días, tres veces al día, desde el nacimiento hasta la muerte. Sin embargo, la tradición filosófica nunca se ha hecho cargo directamente de la alimentación, pues no es un tema que forme parte del ámbito de las cuestiones que originariamente le preocupan. Al buscar «filosofías del comer» la respuesta de los textos es tanto el silencio como la negación. Sin embargo, existe un la filosofía de todos los tiempos se ha expresado mediante metáforas alimentarias ―hasta caníbales―, esto forma parte tanto de sus temas como de su metodología más profunda. Desde los usos más empíricos hasta los más trascendentales ―como el que contiene la idea de que somos lo que comemos―, comer se ha convertido en una operación existencial para la filosofía, tan importante como pensar.
Sin tener muy claro para quién está escrito este libro (creo que es muy recomendable venir con cierto bagaje de lecturas filosóficas a las espaldas, aunque por su claridad expositiva parece un texto que aspira a ser leído por cualquiera), es una aproximación interesante al comer desde un punto de vista filosófico. Se presenta la propuesta con un poco de exposición historiográfica, después sigue con algo de hermeneútica y acaba concluyendo con una propuesta que intenta poner en valor el comer como acto dinámico, social e identitario. Recomendado si te gusta leer filosofía, no tanto si buscas una lectura sobre gastronomía.
a ver si el tema de comer no te interesa puede ser tremendo truño pero si te interesa un poquito es fascinante y ojalá toda la peña de filosofía escribiera con esta claridad