Perdonada, Jimena. Hiciste muy bien en no ser Julieta.
Después de las aventuras de Salva y Darío, la autora nos trae una segunda parte en la que reaparecen los personajes de la primera entrega, conocemos a otros nuevos y desde el capítulo inicial nos deja claro que esta historia no tiene nada que ver con grafitis con la palabra "amor" (o quizá sí).
"Perdón por no ser Julieta" no es la versión femenina del "cayetano"; es una trama dura y a la vez ligera en la que dos amigas, Jimena y Cata, se ven envueltas en un conflicto con un denominador común: la violencia sexual.
La vergüenza, el no saber qué hacer, el qué dirán, el cómo se lo cuento a la familia, a las amistades, a la policía, al médico o a un abogado. Es tan realista que asusta. En serio, si su situación de las dos protagonistas no te pone los pelos de punta, háztelo mirar.
Por desgracia, estas adolescentes me recuerdan a nombres de la vida real que aún resuenan en mi memoria. Pasan los años y ahí están, contándome lo que les pasó, o recordándome que algún "León" me cayó bien antes de saber acerca del "incidente".
La pondría como lectura obligatoria en institutos. Es súper sencilla de leer, entretenida, reflexiva y con valiosas lecciones para todo el mundo, no solo jóvenes.