Por lo general leer una novela policial es algo light. Es dejarse llevarse por la acción sin ponerle ningún pienso y ver si hay alguna vuelta de tuerca interesante.
Pero Partitura para mujer muerta es otra cosa. Es una labor detectivesca en serio. Las voces narrativas son múltiples, hay muchos recursos literarios, los enunciados pueden ser verdaderos o falsos, hay pistas que se deben releer.
Los sospechosos del crimen son varios y para complicar la historia hay un desfase temporal que provoca que el lector tenga que ordenar cronológicamente la ambigua trama.
Lejos de Sherlock Holmes, estamos ante una ficción hard-boiled. Hay componentes truculentos con extrema violencia, sexo duro y la imagen de una sociedad corrompida, incluida la fuerza policial que sucumbe al deseo.
Si alguien la leyó, que me mande un mensaje. No se todavía quien fue el asesino. La volví a repasar y encontré detalles que me hacen dudar.