Collecting the first volume of the classic adaptation of Michael Moorcock’s bestselling fantasy saga, Elric of Melniboné marks the perfect introduction to the series’ iconic antihero, his fabled blade, Stormbringer, and his harrowing adventures across the Dragon Isle. Adapted by former Marvel Comics editor, Roy Thomas, and beautifully rendered by longtime comics illustrator, Michael T. Gilbert, and the multiple Harvey and Eisner award-winning P. Craig Russell, this definitive collection marks an essential read for all fans of sword and sorcery and brings the Moorcock’s epic tales to life with luxuriant imagination.
Roy Thomas was the FIRST Editor-in-Chief at Marvel--After Stan Lee stepped down from the position. Roy is a longtime comic book writer and editor. Thomas has written comics for Archie, Charlton, DC, Heroic Publishing, Marvel, and Topps over the years. Thomas currently edits the fanzine Alter Ego for Twomorrow's Publishing. He was Editor for Marvel comics from 1972-1974. He wrote for several titles at Marvel, such as Avengers, Thor, Invaders, Fantastic Four, X-Men, and notably Conan the Barbarian. Thomas is also known for his championing of Golden Age comic-book heroes — particularly the 1940s superhero team the Justice Society of America — and for lengthy writing stints on Marvel's X-Men and Avengers, and DC Comics' All-Star Squadron, among other titles.
Also a legendary creator. Creations include Wolverine, Carol Danvers, Ghost Rider, Vision, Iron Fist, Luke Cage, Valkyrie, Morbius, Doc Samson, and Ultron. Roy has also worked for Archie, Charlton, and DC among others over the years.
Tenía una deuda de catorce años con este libro, pero hasta hace poco pude echarle mis garras encima. Siempre me imaginé que sería una historia bastante buena y que entraría rápidamente en mis favoritos. Tenía razón, pero tal vez a medias.
Elric es uno de los personajes más interesantes que he leído, y conforme fui avanzando las páginas y desarrollándolo más me di cuenta de que sí, en efecto, es uno de mis favoritos (es un claro anti-héroe, viva por siempre). Su historia, su aventura, parece en un inicio simple y sin sentido (aunado al hecho de que la narrativa es sencilla, nada tediosa ni muy descriptiva), pero luego se va revelando todo el trasfondo terrible. Sus motivos, oscuros y divinos, son tangibles.
Me ha recordado a la literatura épica que tanto me fascinó hace unos años, especialmente a la Epopeya de Gilgamesh y la Iliada. Es una suerte de reinvención del relato épico, y me ha agradado. Pero el todo no me ha llegado al favoritismo. A ver qué pasa después.
Comienzo la relectura (tras 20 años) de una de mis sagas de fantasía favoritas. Me siento tentado de darle 5 estrellas, pero son más por lo que sé que viene después, por el conjunto de la obra (y especialmente por la originalidad de sus ideas), que por el primer libro. Hay muchos indicios aquí de las grandes innovaciones que aportó Moorcock a la fantasía épica (y que se han ido filtrando hasta convertirse en tópicos del ideario fantástico general, como el concepto de multiverso), pero también una historia atractiva, con un antihéroe creíblemente débil y cercano a la muerte en numerosas ocasiones, ingenuo hasta la saciedad, incapaz de vengarse para su propia perdición... y por ello agradable e interesante (¡cuántas veces no habremos querido decirle "¡No Elric, así no!"!). El enriquecimiento del género de espada y brujería (en el que la saga de Elric entra de lleno, pero en buena parte porque ayudó a definirlo y transformarlo en lo que es hoy) mediante un tono más filosófico funciona muy bien, haciendo que la obra sea más culta e inteligente, más distintiva, gracias a las reflexiones de Elric sobre la muerte, el destino, el liderazgo, la venganza... Moorcock consigue una épica oscura sin recurrir al gore fácil, una épica oscura del pensamiento y no necesariamente del cuerpo. Los puntos negativos son una trama algo floja, sobre todo en ciertas escenas de acción (que hoy en día habrían sido mucho más detalladas y con planes más inteligentes) y unos personajes secundarios un tanto desdibujados en comparación con Elric, que parece ser la fuerza que los guía y a la que ellos responden como simples marionetas; pero claro, esta característica, en este libro y justamente en éste, no es necesariamente un defecto, sino más bien el reflejo de una cualidad del mundo infernal que Moorcock nos presenta.
Adaptando la primera novela del ciclo de Elric escrita por Michael Moorcok, Roy Thomas con los dibujos de Michael T. Gilbert y P.Craig Russell nos traen este primer compendio de seis números dedicadas al famoso personaje de Elric de Melniboné, el príncipe albino. En este primer volumen conocemos la isla de Melniboné y a su emperador, Elric, un albino melancólico y taciturno obligado a ser líder, un gran guerrero y poderoso hechicero, pero que adolece de una débil salud y falta de crueldad. Por esas causas, es cuestionado por su primo Yyrkoon, pretendiente al trono de Melniboné, que intentará a través de un malicioso y demoníaco plan terminar con su vida.
Un guión muy interesante, elementos espectaculares y escenas de acción hace que este comic de pura espada y brujería tengo un ritmo constante y equilibrado, en el cual es difícil dejar de leer. Violencia y sexo son dos elementos cruciales en la obra, que la dotan de realismo particular dentro de la fantasía. La edición es una pasada, papel de gran calidad y un formato de lectura muy cómodo sin grandes dimensiones. La parte gráfica es espectacular, fusionando los estilos de esos dos grandes artistas y con un coloreado muy interesante, sobre todo en las partes trágicas o de reflexión.
The Michael Moorcock Library - Elric Vol.1: Elric of Melniboné reprints Elric #1-5 from Pacific comics, adapting the novella of the same name by Michael Moorcock.
I loved P. Craig Russell's version of Stormbringer when I read it a couple months ago so my wife bought me this for our anniversary.
Story wise, I think Roy Thomas did a great job adapting the classic Elric origin. All the elements were there and he kept what was needed. Thankfully, there were not huge captions of text and he let the artists do the heavy lifting.
While I would have preferred PCR by himself, he and Michael T. Gilbert share the art chores on this. At first, PCR does the layouts and inks and MTG does the pencils but the workload becomes blended over time and the series gets better as it goes on. It's clear neither artist actually read the original Moorcock stories since Yrkoon is a ginger and the Amereen and the surroundings aren't nearly gloomy and hopeless enough but they did a good job on the art, all things considered.
Compared to the masterpiece that was Stormbringer, I can't rate this higher than a 3 or 3.5 at best. It's hard to fault the artists, though. PCR honed his craft for another, what, 15 years before drawing Stormbringer? For the time it was created, I can't imagine a better adaptation of the source material.
Un amigo me comentó sobre el autor, que era un autor de fantasía prolífico, que fue de los primeros que manejó el tema de los multiversos. Intercambié con él un libro de relatos de un tal "Campeón eterno", pero me sentía perdido por lo que decidí leer al autor desde su saga más conocida, la de Elric de Melniboné. No tiene una prosa espectacular, es sencilla, pero la historia me hizo volar, me mantuvo adicto a sus líneas como drogadicto. Sin embargo, no le pongo 5 estrellas porque siento que el autor saltaba de una escena a otra de una manera muy rápida y no me dejana respirar. Fuera de eso todo bien. Definitivamente es un personaje para recordar.
Fantasía muy pulp. De lectura rápida, gran cantidad de sucesos en pocas páginas.
Elric gobierna Melniboné, hay quienes desean su trono, y él no lo desea, está a la fuerza. Tendrá que lidiar contra un ataque marino de otro país y con la rebeldía de su primo. Para conseguir esto tendrá que contactar con algo no terrenal e ir a un sitio proporcional.
«Considero que la felicidad no puede durar a menos que conozcamos por completo lo que somos». Elric de Melniboné ha sido mi primer acercamiento a la literatura de Michael Moorcock y a sus Crónicas de Elric, el Emperador Albino, una de las sagas que aparece siempre en la lista de grandes novelas de la fantasía épica. Publicada en 1972, no es extraño que nos encontremos en sus páginas con una especie de partida de rol, que, pese a su aire clásico, también incorpora innovaciones para la época, como un protagonista, Elric, que no podríamos considerar un héroe y que posee un marcado carácter existencialista; para él, vivir o morir, gobernar o no la Isla Dragón y su Imperio, importa bastante poco. Además, físicamente, con sus cabellos pálidos y su vena tiránica puede recordarnos a los Targaryen de George R. R. Martin, el aspecto demacrado nos puede evocar al príncipe elfo de Hellboy 2 de Guillermo del Toro y su habilidad para la hechicería y su necesidad de pociones para mantenerse vivo puede hacernos pensar en el Geralt de Rivia de Andrzej Sapkowski. Por tanto, puede que muchos de estos ingredientes de Elric hayan sido mejor utilizados por otros autores, pero no estarían ahí sin la influencia del escritor inglés que aseguraba que podía escribir una novela en una semana.
Como obra precursora de la fantasía épica más oscura, Elric de Melniboné todavía está a medio camino del mal genio o el carisma de Abercrombie y nos hallamos ante un mundo más básico, con ciertos toques de una Tierra Media de Tolkien, pero tocada por un aire de la mitología griega donde los dioses son participantes en los conflictos de todos los seres que aparecen en esta historia. Seguramente, si Moorcock leyese las líneas anteriores sufriría un ataque de rabia digno de Elric, ya que es conocido por ser un detractor de Tolkien y todos sus imitadores. Moorcock era partidario de profundizar en algo más que el bien y el mal, de ahí los grises de una obra marcadamente existencialista en algunos aspectos.
Sobre la prosa, está marcada por el carácter de premura de Moorcock. Se agradece que lejos de grandes sagas con enormes libros, el escritor prefiera centrarse en hacer avanzar la trama. Solo la primera parte de este primer volumen ya hubiera sido una saga para muchos escritores (el inicio puede recordar a Medio rey de Abercrombie, por cierto; al igual que la presentación nos recuerda al Kvothe de Rothfuss), pero Moorcock es más conciso y ese es uno de los puntos positivos. Frente a las abundantes prosopografías o etopeyas, Moorcock prefiere los diálogos y avanzar con rapidez, contándonos cómo Elric gobierna sobre Melniboné para luego perder el trono, la traición de su primo Yyrkoon, su amor por su prima y hermana de Yyrkoon Cymoril, la intervención de elementales y dioses, la recuperación del trono, el enfrentamiento con su primo y el viaje al inframundo de los Señores del Caos para recuperar las dos espadas negras que pertenecen a los ancestros de Elric. Como vemos, no dejan de ocurrir cosas y, frente a otras obras pausadas (quizá demasiado), tenemos un libro de fantasía bastante entretenido, pero uno de los problemas está en la poca profundización o en momentos demasiado cliché, donde a los villanos solo les falta reírse maliciosamente tras narrar su maligno plan. En ocasiones, incluso el comportamiento de los personajes parece más marcado por las necesidades del escritor que de la historia, como vemos en ese final que puede dejar desencajado a algún lector, por mucho que Moorcock lo justifique con rapidez.
Por el resumen del argumento del párrafo anterior, muchos lo estarán pensando: si el mundo de Melniboné nos recuerda al rol, seguramente sea por su influencia en tantas y tantas partidas que vinieron después. No olvidemos la influencia de Elric o su adaptación exitosa al mundo del cómic con dos genios del nivel de Roy Thomas y P. Craig Russell. La idea del campeón eterno que ronda el multiverso de Moorcock, con su orden y su caos, empiezan a surgir en estas historias y se trasladan a las partidas de muchos jugadores. No olvidemos que la importancia de Moorcock en el rol queda clara con el juego Stormbringer, basado en estos personajes.
A favor de Elric, tenemos los interesantes primeros e influyentes pasos del género hacia su reinvención (con protagonistas que, lejos de ser héroes, son seres siniestros) y la visión de un imperio cruel y salvaje, pero donde la magia no se ha extinguido (frente a los mundos de otros autores que prefieren controlar la magia dejándola casi extinguida). En contra tenemos la premura, la falta de profundización y cierto aire clásico que constriñe demasiado la trama. No obstante, seguramente los “defectos” no lo sean para muchos lectores que deseen una obra fantástica más clásica y que no se detenga en minucias.
En definitiva, Elric de Melniboné es un interesante primer paso en la literatura de Moorcock, que espero que no sea el último en este viaje por el mundo del Emperador Albino, desde la Isla Dragón hasta donde solo los Señores del Caos saben.
«Ésta es la historia de Elric antes de que fuera llamado Asesino de Mujeres, antes del colapso final de Melniboné. Ésta es la historia de la rivalidad con su primo Yyrkoon y del amor por su prima Cymoril, antes de que esa rivalidad y ese amor provocaran el incendio de Imrryr, la Ciudad de ensueño, saqueada por las hordas de los Reinos Jóvenes. Ésta es la historia de las dos espadas negras. La Tormentosa y la Enlutada, de cómo fueron descubiertas y del papel que jugaron en el destino de Elric y de Melniboné, un destino que iba a conformar otro mayor: el del propio mundo. Ésta es la historia de cuando Elric era el rey, el jefe máximo de los dragones, las flotas y de todos los componentes de la raza semihumana que había regido el mundo durante diez mil años. Ésta es la historia de Melniboné, la isla del Dragón. Es una historia de tragedias, de monstruosas emociones y de elevadas ambiciones. Una historia de brujerías, traiciones y altos ideales, de agonías y tremendos placeres, de amores amargos y dulces odios. Ésta es la historia de Elric de Melniboné, gran parte de la cual sólo recordaría el propio Elric en sus pesadillas».
Es difícil hablar de Michael Moorcock. Por un lado, sería conveniente señalar que «trasciende el género de la fantasía», ya que ignora sus tropos más habituales, haciendo lo que mejor le viene, pero entonces los simpatizantes dirían que le hago flaco favor al género con esa clase de desprecios. Por otro lado, me gustaría hablar sobre la «vibrante cualidad de su narrativa», que en otras palabras significaría lo divertido y lleno de aventuras que están sus libros, en cuyo caso los simpatizantes de la «ficción literaria» resoplarían pidiendo, reclamando, ¡exigiendo!, que no les haga perder el tiempo con cositas de espadas y brujería, pues ellos están para cosas más serias como la psicología, la política y el uso impoluto y poético —como si, de hecho, ambos aspectos no fueran contradictorios entre sí— del lenguaje.
Por eso no hablaré de Moorcock. No hoy, no aquí. Sólo hablaré de Elric de Melniboné.
Elric es imbécil. Emperador, brujo excepcional, pero, ante todo, un verdadero imbécil. No imbécil en el sentido de mala persona o estúpido, sino en ese blando, algo controvertido significado del término, que podríamos traducir como «débil mental».
Alguien demasiado apegado a una falsa sensación de raciocinio.
Pero para entender esa imbecilidad tenemos que entender, en primera instancia, cómo y porqué es imbécil. Necesitamos conocer el contexto. A fin de cuentas, nadie es imbécil en la intimidad de sí mismo. Uno siempre es imbécil en relación con su incapacidad para lidiar de forma efectiva con aquellos que le rodean.
Elric de Melniboné es el emperador del reino de Melniboné, afincado en la Isla del Dragón, parte de un linaje de héroes y monstruos que han forjado durante siglos el destino del mundo. Al menos hasta que la naturaleza de los melniboneses, tan codiciosos y arrogantes como perezosos, les haya llevado a un declive de siglos donde todo lo que hacen es mantenerse drogados todo el día y defenderse, sin apenas esfuerzo, de las muy ocasionales incursiones que hacen los llamados Reinos Jóvenes para exterminarlos de la faz de la tierra.
Hasta aquí nada raro. Ni siquiera el hecho de que Elric naciera débil, prácticamente muerto, hasta el punto de que necesita una cantidad obscena de drogas para mantenerse ya no fuerte, sino en pie. A fin de cuentas, un emperador debe ser el reflejo de su reino.
Pero cuando tenemos en cuenta la naturaleza de los melniboneses, entonces todo se va por el sumidero.
Elric no parece un buen emperador. En absoluta. Pasándose sus días entre libros, negándose a usar la magia o métodos expeditivos de tortura o ejecución, su primo, Yyrkoon, no para de desafiarle y poner a prueba su paciencia.
A partir de ahí es cuando empieza la novela.
Cuando Yyrkoon intenta usurpar el trono y secuestra a su hermana —que es la prometida de Elric—, todo va a cuesta abajo y sin frenos. Porque lo que hasta entonces se podría justificar en la natural abulia de un melnibonés demasiado débil como para emprender acto alguno, el resto del libro se encarga en señalarnos que, en realidad, era la pura imbecilidad de todo un reino concentrado en un único hombre.
Porque existe la magia. También las fuerzas de la Ley, el Caos y la naturaleza. Todas ellas humanas, por extensión, caprichosas. ¿Y qué hace Elric? Plegarse, en todo momento, a la peor decisión posible.
Cuando los espíritus de la naturaleza le dicen que haga oídos sordos al caos porque fue éste el que condeno a la barbarie y la locura a su pueblo, este se arroja a sus brazos. Cuando su prometida le mate que mate a su hermano a causa de su traición, este decide emprender un viaje por los Reinos Jóvenes y declararle emperador sustituto. En otras palabras, Elric es un imbécil. Esa clase de imbécil que, por leído y sabio, es absolutamente incapaz de entender dónde está el problema de lo que cree es algo que puede controlar: para él no existe ni el futuro ni el pasado. Sólo el presente. Un presente que, en su cabeza, puede forjar como le plazca, jugando con el destino, sin tener en cuenta ni sus herencias ni sus pactos.
En otras palabras, es el imbécil que cree que un contrato, que la sangre que fluye por sus venas —sea la cultura en la que se ha criado, la familia de la que proviene o literalmente los pactos que firma—, no tienen influencia sobre su vida. Porque él está por encima de esas cosas.
Porque él es inteligente. Sabio. Poderoso.
Por eso es fascinante esta primera entrega de la saga de Elric de Melniboné. Porque además de ser divertida, fácil de leer, siempre ocurriendo algo, apegado a la acción y la reacción, yendo de un extremo al otro del mundo, tiene un subtexto rico y complejo que deja entrever la catástrofe. No sólo en forma de más aventuras, sino de un pensamiento infinitamente más profundo de lo que muchos esperan encontrar en la literatura de género.
Incluso la mayoría de sus declarados fanáticos.
No por nada Elric habla del destino. Del amor. De política. De naturaleza contra cultura, de racismo, del pasado que tiñe todo el presente y el futuro de nuestras acciones.
Aquí no hay nada simple. Cada capa de texto tiene su propio subtexto, su espada en la garganta del lector y de Elric, dispuesta a hacer un movimiento cuando ya nos hayamos acostumbrado a que esté allí. Porque ese es su mayor mérito: quién quiera sólo una novela de aventuras, encontrará en Elric de Melniboné una excepcionalmente buena; quien sólo quiera una novela de profundas simas psicológicas, encontrará aquí un ejemplo de delicadas construcciones que dejan en ridículo a los aspavientos más fervientes de Juego de Tronos. Y quien quiera ambas lo disfrutará de un modo tan obsceno, tan profundo, que no podrá evitar sino sentirse confundido.
Pero no adelantemos acontecimientos. Esto sólo es la primera novela. Aún puede dirigirse hacia muchas partes. Pero como comienzo, no sólo es un buen comienzo, sino uno excepcional. Y eso no es algo que se vea todos los días.
This is probably the adaptation that's the most faithful to the source material, to the extent that it would make a good introduction to the series for people who feel uncomfortable starting the books (or those who prefer to read graphic novels). In this hardback edition the pages are matte, which is not what I'm personally used to.
The art and colourwork is hallucinatory in a lovely but unsettling way - though the colourwork thankfully gets less eccentric as the issues progress. I'm not hugely keen on some of the character designs, particularly Yyrkoon's, and I'm not keen on Rakhir's racelift (though at least he appears Middle Eastern rather than white). However, once you get past those issues it is a very engaging and wonderful book, and one I am pleased to add to my collection.
This epic adaptation of Michael Moorcock’s classic story originally appeared in the late 1970s and Titan Comics are collecting the series over several books starting with this volume, documenting Elric’s first troubled thoughts as he sits atop the Ruby Throne to his self-imposed exile – or fact-finding mission, call it what you will – into the Young Kingdoms.
Using Moorcock’s original narrative the story is adapted exceptionally well by Roy Thomas, who manages to capture the written atmosphere of the original and translates it well to the comic. It sticks close to the original story and, even though there were a few moments when I felt that the writing was a little too much and would have preferred much more showing and a lot less telling, it is a great read.
The artwork is of its time and many times I wasn’t overly sure of the design choices. I know that creative work such as this can be subjective and everyone has an idea how things look in their own minds, but I never really felt it grasped the true decadent grandeur of the Dreaming City of Imryrr and the costumes, while fascinating, felt somewhat weird for weird’s sake. If it does capture something its the somewhat twisted strangeness of Moorcock’s work, and that definitely shines through. The thing that may let it down a little is the colouring, which is so stark it’s somewhat uninspiring – there’s a colour dot extravaganza on page 29 – but that’s more because it’s a product of it’s time rather than anything else.
The characters are well defined and Elric especially feels great. The thin, delicate look of the character is drawn really well and there are times when he looks so brittle he could just snap at any moment, especially in the opening pages. Every character is done well except, perhaps, for the tale’s villain Yyrkoon, who’s dress sense and facial expressions make him positively pantomime and difficult to take seriously. Rackhir the Red Archer, also, is somewhat peculiar and when I first saw him all I could think was that he looked like a cyberpunk Robin Hood.
But don’t let that put you off – Elric Volume 1: Elric of Melniboné is a well put together graphic novel that captures the essence of Moorcock’s book and translates it to page with aplomb. It has that right level of weirdness and channels the doom-filled saga of Elric, the key things that I feel makes the books so attractive, very well. I may be a little put off by some of the visual choices, and the narrative may feel a little overbearing for what is supposed to be a visual medium, but it’s stood the test of time and would make a great addition to a fantasy collection, be they Moorcock fans or not.
Extraño es que me parezca mejor una adaptación que la propia obra original, pero así es en el caso de Elric de Melniboné. Le doy el valor que tiene para mi y mas por el momento en que fue escrito, pero antes del libro, leí los comics franceses y le aportan tanto en sentido estético y le da un toque extra de crueldad y dureza que la historia original no tiene, que ya no puedo desligar a Elric y sobretodo Melniboné y sus gentes, de esa imagen mental en la que, por poner ejemplos lejanos, veo a gentes cercanas a cenobitas de Hellraiser, en un entorno propio de H.R. Giger.
Le daría mas estrellas, pero me ha resultado como que la historia original estuviera rebajada de dureza, respecto a la que había leído y visto primero en los cómics.
Primer libro de una saga que promete mucho, si bien cualquiera que pretenda adentrarse en el universo de Elric de Melniboné puede sorprenderse ante ciertos aspectos de la novela que pueden resultar extraños.
Moorcock fue una especie de hater de todo lo que fuera moda en la fantasía cuando el género estaba unido bajo un único lenguaje literario (salvo excepciones) plagado de dragones, capas, héroes incorruptibles y malvados que por muy poderosos que pudieran ser siempre perdían. Una fantasía de blancos en la que todos los autores soñaban con emular a Tolkien.
Moorcock pretende romper con eso y por ello crea a Elric, un antihéroe: da bastante penica, un tipo enclenque y que parece que vaya a morir de un colapso en cualquier momento, albino y que olería a enfermo si los libros recogieran olores. Todo lo contrario a lo que ser presupone que es un héroe típico de la fantasía.
A través de la figura de Elric el autor toca algunos temas que en su época supusieron una innovación y que aportaron oscuridad a un género que tal vez adolecía de muchos grises. Los buenos no eran tan buenos o sin dejar de serlos cometían actos de dudosa moralidad; por contra los malvados tenían muchas veces sus razones para actuar de tal modo. Hoy en día no es extraño ver estas características en las novelas de fantasía pero en los años ochenta supuso una pequeña revolución.
Estos son algunos de los aspectos que presenta la primera novela de la saga, unos pilares en los que seguramente se edifican las siguientes partes y que a falta de ser leídas prometen más innovaciones de buen seguro.
Julien Blondel's newer art is generally seen as the best Elric and his world has ever looked, but I maintain that P. Craig Russell is a very close second on that front. His style is distinctive and memorable, with a fairytale quality that is hard to find and always to be cherished. And his illustrations here are in many ways more faithful: the city of Immryr looks as shining and colorful as it should be, its people as dreaming and apathetic as imagined, unlike the rather one-dimensional edgy cenobites of Blondel's way.
But then again, Blondel does make his Melniboneans look legitimately alien - a culture ten millennia old and decidedly different from the younger races - whereas here they do seem like a fairly standard medieval fantasy kingdom, in the end, in terms of fashion and style. And I never could get over Yyrkoon's stupid hair.
The writing is more faithful, too. I don't care so much precisely how the events play out or what plot points are introduced and what go differently - but I do care about Elric's character, and this adaptation hits most of the right notes. He does seem more conflicted here, as he should be.
Interesante y original. La lectura que ofrece es muy ágil y no se hace pesada; algo difícil cuando se presenta un mundo de fantasía por primera vez. Moorcock es un narrador directo y de buena pegada. El personaje de Elric es único en el género; un protagonista preso de un destino maldito que va evolucionando según se presentan las diferentes y amargas circunstancias.
I held off reading these because I didn’t want the reputation of these spoil my experience but man this was epic. Roy Thomas’s interpretation of the first Elric book with early P. Craig Russell art is a home run! On to book 2.
Reading this a second time after reading quite a few other iterations of the Eternal Champion multiverse really hits differently. On its own, Elric can be a vague, confusing and bizarre experience that feels like reading a fever dream in motion. Read in the context of the greater multiverse, you begin to piece together all the missing gaps, mind-bending world building and the strange array of mysterious magic, demons, sorcery and evil gods. I enjoyed it even more on my second reading because I now have a much better grasp on how this universe functions.
Elric is a cynical and melancholy king, heir to a nation whose 100,000-year rule of the world ended less than 500 years hence. Born as a crippled albino do to inbreeding, he's kept alive only by powerful drugs and potions. Elric is a reluctant ruler, but he also realizes that no other worthy successor exists and the survival of his once-powerful nation depends on him alone. Elric's cousin Yyrkoon has no patience for his physically weak kinsman, and he plots constantly to seize Elric's throne by lethal force. Thus begins a power struggle between Elric and his wicked cousin, both wielding incredibly powerful swords by the names of Stormbringer and Mournblade.
On a surface level, it's a straightforward sword & sorcery tale. The characters are simplistic and the plot is all about badass dudes with magic swords fighting monsters, wielding forbidden sorcery, traveling through nightmarish dimensional portals, getting revenge and looking awesome while doing it. It takes pride in its simplicity and isn't afraid to flaunt its flashiness. Its prose and settings are heavily influenced by classic fantasy and horror such as Lovecraft's Cthulhu Mythos and Robert E. Howard's sword & sorcery tales. It's a fun read.
On a deeper level, you realize that the characters are intentionally one-dimensional, as they are nothing more than set pieces for higher powers playing games with human lives. In the grand scheme of the universe, they're essentially fragile little puppets for gods to do with as they please, regardless of the amount of death and suffering it causes. While the simplistic characterization and blunt Shakespearian dialogue can be a turn off to people, I eventually learned to appreciate the unique style in which the story is told.
Es heavy metal en palabras. En 200 páginas pasan más cosas que en media saga de La Rueda del Tiempo. Las pasiones son extremas, la originalidad desbordante. Es como Mad Max Fury Road en Libro. Elric es un personaje como ningún otro.
En este libro Elric es el emperador de Melniboné, una isla que gobernó el mundo durante 10.000 años mediante la hechicería y pactos con demonios, y ahora está en decadencia. Elric es diferente de sus compatriotas, por su interés en la ética y en algo más allá de los placeres inhumanos que gustan a los de su especie (no son humanos). Por ello, su primo Yyrkoon le considera débil y busca deponerle.
En este libro unos invasores atacan Melniboné, Elric casi es asesinado por Yyrkoon, recibe ayuda del señor de las aguas, encarcela a Yyrkoon, Yyrkoon escapa secuestrando a Cymoril, su hermana y amante de Elric, el cual pacta con Arioch (que es como pactar con Lucifer) para encontrar a su amada, y pide la ayuda del Barco que Navega Por Agua Y Tierra para llegar a Yyrkoon, el cual tiene un espejo que borra los recuerdos y....
Así todo el tiempo, hasta que Elric consigue a la Tormentosa, la Espada Negra, un arma Vampiro que bebe las almas de aquellos a los que mata y usa esa fuerza para nutrir el cuerpo de Elric. Y que será tan protagonista de la saga como él.
Si te gusta la fantasía, este es un clásico que tienes que leer. Sin más.
Not sure how to approach this book. I have a feeling that if I'd read it 15 years ago I would've loved it. Reading it as an adult, though, I found it a bit heavy on pathos, the main character borders on "emo", and the plot is rather unsurprising. That said, there is that one scene at court which I truly loved...
Traaginen hahmo Elric oli suosikkihahmojani parikymmentä vuotta sitten. Ihmeen hyvin ristiriitaisen hahmon lumous on kestänyt aikaa,tässä sarjakuvaversiossa hyvin koristeellinen piirustustyyli sopii Elricin taruun kuin nenä päähän.
Creo que ha sido una lectura correcta, a pesar de que esperaba más. Me parece un libro de fantasía clásica, a mitad de camino entre la leyenda del Rey Arturo y Juego de Tronos (muchísimo más simple y salvando enormes distancias).
En general me ha gustado todo salvo dos de los tres pilares principales en que se basa un libro: los personajes y el argumento.
Los personajes me han parecido planos, simples y estereotipos de manual. Ninguno tenía nada que llamase la atención o con que pudiera empatizar el lector. La princesa Cymoril es un monigote que solo existe por su papel en la historia, al igual que el resto de personajes. Su importancia es en relación a lo que interesa y no porque tengan "vida propia". Además, Elric ha acabado por desesperarme. Es un héroe que sabe las cosas porque sí, sin explicación ninguna, y a pesar de ser débil y necesitar pociones para sobrevivir, acaba sacando fuerza de donde no la hay y ganándolo todo prácticamente sin despeinarse.
Con respecto al argumento, ha sido también de lo más estereotípico. El malo se lleva a la chica porque envidia el poder del protagonista y el protagonista enamorado la salva sin más. No hay nada más que rascar y eso lo hace bastante predecible y roza lo aburrido. Menos mal que tiene pocas páginas y es muy rápido de leer, de lo contrario habría sido un suplicio.
Lo que sí me ha gustado es la pluma de su autor. En todo momento ha sido elegante y es agradable de leer.
En definitiva, no me ha terminado de enganchar tanto como para seguir leyendo la saga, pero tal vez la retome en un futuro (lo bueno es que ya sé lo que esperar, aunque quizá los demás libros me sorprendan).
Es una pena no haber podido leer este libro en su momento, porque encuentro en él tantas y tantas referencias a historias, personajes y demás que vinieron después que es como si ya lo hubiese leído antes. Por eso, desgraciadamente, no te sorprende, pero es muy disfrutable, la historia está bastante bien y además, si eres capaz de abstraerse lo suficiente, puedes reconocer a cada momento referencias en obras futuras, otra forma de disfrutar el libro.
Lo mejor en mi opinión el propio Elric y la mitología intrínseca en el mundo. Los dioses, los espíritus, los objetos mágicos, los encantamientos y hechizos, las armas, la sociedad Melnibonense.
Quizá lo peor sea el antagonista, muy cliché, pero al mismo tiempo, quién puede decir que sea realmente cliché algo que seguramente sea la referencia de lo que vino después. Y sobre todo los personajes femeninos, o mejor dicho EL personaje femenino, motor de la historia en la que apenas tiene nada que ver. Hay que reconocer que es hijo de su tiempo, pero aún así da algo de pena por el potencial perdido. Quizá en siguientes entregas mejore, no lo sé.
En general, lo disfrutarás si te gusta la fantasía y eres capaz de ver más allá de sus carencias propias de su tiempo y entiendes que este libro es referente de muchos otros que estaban aún por llegar.
The core story of Elric of Melniboné is a strong one. Moorcock does a good job of both utilizing very evocative elements (like the Mirror of Memory, the interaction with Straasha, and the entire quest through Ameroon) and also setting up Elric's entire saga. Even better, that's adapted very well here by Roy Thomas and illustrated beautifully by Michael Gilbert and P. Craig Russell. I've never been fond of this volume's Yrkoon nor its pastel coloring, but those are minor elements in an adaptation that is generally a triumph.
And I'm very thrilled that Titan is getting these all back into print!
Dividido en tres partes ("Libro primero", "Libro segundo" y "Libro tercero"), la historia se centra en Elric, emperador de Melniboné, la Isla del Dragón, que durante más de diez mil años gobernó el mundo, pero ahora se encuentra en sus horas más oscuras. Elric no es lo que se espera de un melnibonés. Es enfermizo, débil, necesita de medicamentos para mantenerse en pie, y aunque intenta respetar las tradiciones, su pasión por la literatura y su constante estado de reflexión sobre cuestiones morales, ha hecho que muchos se cuestionen su autoridad.
Quizás uno de los primeros ejemplos de "Fantasía Oscura", leyéndolo tienes una sensación de familiaridad, de que esto ya lo he leído antes, lo que nos da medida de su influencia. El protagonista que, teóricamente, es humano, es un claro prototipo de esos "Elfos Oscuros" que vendrían en posteriores narraciones estilo Warhammer.
Con pasajes bastante evocadores y con estilo de "cuento clásico" es una lectura recomendable para los fans del género.
Alta fantasía pura y dura, con espíritus, demonios, seres astrales, distintos planos de la realidad y pactos entre los mortales y dioses para conseguir poder. Una aventura de espada y brujería bastante breve, pero épica. Sus puntos débiles son los personajes, en los que a penas profundiza, pese a su capital importancia para la trama. El ritmo es rápido y el autor quiso abarcar mucho, por lo que no dejó tiempo para explorarlos más a fondo; algo, probablemente, consciente.
Me ha gustado esta primera aproximación al mundo de Michael Moorcock , creo que puedo entender como otros universos se inspiraron en esta obra, sin embargo creo que tiene licencias muy originales como esa exposición de los mundos demoníacos y de la hechicería especialmente en la última parte , así que continuaré con los siguientes libros del bueno de Elric de Melniboné
A la buena espada y brujería. Vale, este libro es básicamente lo que ya había leído este año en cómic, salvo por como profundiza más en el ámbito de los dioses y ese tercio final en el plano del caos que en el cómic no está. En definitiva, estoy dispuesto a seguir leyendo sobre este albino.