Nuestra lengua, como nuestra postura, se educa desde la infancia hacia la ley del padre, hacia la rectitud, que es lo que nos promete hacernos fuertes y perdurables. ¿Qué pasa, entonces, si el moçito se abandona deliberadamente al goce, si hace de su vocación hacia lo torcido una visión de futuro? [...] Coger de la mano a la familia y sentarla alrededor de una mesa camilla para hablarle açí significa también recuperar el cuerpo y ponerlo en el centro de una casa, en el centro de una celebración, significa ablandar los cimientos de una tradición para jugar con ella, devolverle su porosidad, elegir la alegría de lo difuso frente a la tiranía de lo definido, amar desde la radicalidad de quien imagina detrás de dos ojos dôh azeitunitâ. Ángelo Néstore Los poemas de este libro son como las fotos que se meten debajo del cristal de una mesa camilla, instantáneas aparentemente inocentes que no te cansas de mirar y si te fijas en los detalles, ves que en un segundo plano alguien está bajando una persiana o que en aquella esquina de la cocina hay una piedra gigante y un cuchillo. Violeta Niebla Mesa camiya êh un montón de manô pegaítâ ar brasero, un pueblo bendezío por un mîmmo santo, un campo yeno de limonê y una copliya. Guardâh una familia, recohêh lo que êttaba mucho antê que uno êh a bezê un eherzizio de dêppiohe, como selêzionâh lô frutô de un guerto o bûccâh piedrezitâ en el rebalahe. Êtte poemario êh la unión entre lo que se bibe afuera y lo que ocurre dentro de una casa.
Me ha encantado, no sé si por estar escrito en andaluz me ha enganchado en todos sus versos y he estado atento en todo momento, comprendiendo y analizando cada mensaje que albergaba cada poema. Creo que la propuesta de escritura andaluza tiene ese efecto en el andaluz: te resulta más sencillo conectar con tu propio habla y tu forma de expresarte, con lo que el esfuerzo de comprensión es mínimo. Muy relajante.
A parte, la temática de este poemario es muy cercana y se siente súper familiar al leerlo, como si andases descalzo junto al autor sobre una azoteilla recién baldeada en verano.
Una pena que esta reseña no la esté escribiendo en APA porque es lo que se merece 💚🤍💚
una experiencia preciosa y cercana. qué hermosura de cantos y cómo te hacen acercarte a la intimidad de los poemas. a destacar también que esté escrito en andaluz 💚
He leído Mesa camiya de una sentada. Es un poemario que te enseña un pueblo andalú, una casa, una familia, desde lo más íntimo (y a la vez crudo) y de una forma simplemente preciosa y brillante. Además, la voz de Lola Dolores acompañando la lectura es la guinda del pastel.
El poemario está escrito siguiendo una adaptación del EPA (Êttandâ Pal Andalû) al habla del autor. Cada detalle convierte este poemario en un libro redondo que tiene todo perfectamente hilado.
No debe de ser fácil para un poeta comprender en un texto tan breve todo un estudio antropológico desde la calidez de un brasero y una manta donde se resguardan los muertos de una familia. No soy andaluz, pero he sentido la esencia de la Andaluçía que he podido conocer en cada verso canino y en cada canteçito de Lola Dolores que nos han regalado José Fernández y Letraversal en este hercúleo esfuerzo por aunar en un librillo la inmensidad de un pueblo y la intimidad de una casa.
Leêh êtte libro êttando en Italia a sío como telegrâpportarme a casa. E bûccao cobiho en êttâ ohâ y me e acurrucao en la mesa camiya tan fantáttica y fasîh de trâpportâh que nô a regalao el autôh.
Puede que en estos poemas no estén exactamente mi casa o mi mesa camiya pero están lo suficientemente cerca. Y más cerca todavía la de mi abuela y su recuerdo.
er pueblo entero bendezío por la mîmma sâh pegá a lâ cânnê qué tesoro de poemario. está hecho pa leerlo en una sobremesa malagueña con amigas tomandote la última cerveza