Cuando me puse a leer este tomo no sabía si me iba a encontrar con el Milligan decepcionante de X-Men, con la bestia arrasadora de Enigma o con el Peter cumplidor de "Girl", que pese a ser una obra bastante libre no llega a demostrar la genialidad del británico. Para bien o para mal, me encontré con este último Milligan, que no llega a decepcionar pero tampoco a brillar con luz propia. No conocía a Toxin antes de leer este tomo pero no creo que sea un personaje particularmente interesante. Milligan logra hacernos creer que sí por seis capítulos seguidos. En algunos está más inspirado, en otros se lo ve un poco apurado, pero sin irse a ningún extremo mantiene un buen nivel, logrando sonrisas cuando esa es la idea y un poquitito de incomodidad en las escenas más jodidas. Y acá tengo que hablar de Darick Robertson. Sus trabajos en The Boys y en lo poco que leí de Transmetropolitan me parecieron buenísimos. Acá, cumple y gracias. No se gasta mucho en expresiones, fondos, diseños ni a la hora de retratar la violencia, una de sus virtudes más evidentes. No sé si el laburo lo hizo con desgano o con apuro pero sin duda no es de lo mejor que ha hecho.
En resumen, un comic que se deja leer sin demasiadas pretensiones (como la mini se Spiderman de Vaughan, que parte del mismo "sub-universo") y que entretiene lo justo como para no aburrir, pero tampoco dejando con demasiadas ganas de más.