Las nubes bajas pierden el color y se oscurecen con el óleo que las sostiene sobre los árboles. Los pájaros han dejado de cantar. El universo ya opta por recogerse, poco a poco. Los grillos y las cigarras no tardarán en empezar a componer nuevas canciones, a demostrar su arte en melodías imposibles. La naturaleza, sabia, sigue llevando su ritmo. Los mirlos se esconden en sus nidos, las flores se preparan para el frío nocturno. Quizá todo es tan fácil como eso. Quizá le doy demasiadas vueltas.
En su sexta novela, Quike D-B nos traslada a la mente de un hombre que espera. Y en la espera, descubrimos un pasado cargado de felicidad, primero, y de tristeza, después. Un pasado con luces y sombras que explican un presente que busca una suave calma.
Con un lenguaje que roza lo poético, Suave nos presenta un monólogo interior que deja espacio al amor, el duelo y la magia. Y a través de los pensamientos nos lleva a un destino quizá inesperado.
Quike D-B, después de adentrarse en el terror con Doce de diciembre, el romance con El amor en los tiempos del coronavirus, la fantasía con El reloj de oro, el misterio decimonónico con La fuerza del rayo y la delgada línea entre la amistad y el amor con Naoko, nos sorprende en esta breve novela con un acercamiento al monólogo interior, la familia y el duelo.