Los Miralles, una atípica familia valenciana, están convencidos de que el manzano que crece en el patio de su alquería es de origen divino. De hecho, creen que es el mismísimo Árbol del Bien y del Mal, el mismo del que comieron Adán y Eva embaucados por una serpiente parlanchina. Desde hace generaciones, tienen una única misió vigilarlo noche y día para que nadie vuelva a probar jamás el fruto prohibido.
Partiendo de esta premisa tan increíble como verosímil, Kike Cherta indaga en las dudas y paradojas propias de cualquier tradición, en las influencias y las dinámicas familiares, en la culpa asociada a las raíces. Envuelta en un aura mágica que casi no deja diferenciar lo que es real de lo que es milagro, la novela se nutre de un punto medio ideal entre trascendencia y humor. Su descripción de costumbres y paisajes bebe de la idea de la España vaciada, pero no olvida la importancia de una trama y unos personajes únicos, que son quienes dan auténtico sentido y ritmo a la obra. Un libro que nos descubre uno de los debuts más originales y ambiciosos de la literatura española de los últimos tiempos.
Narración sólida, ágil, divertida, muy bien montada en su trama, que se consume en sí misma, y tal vez ése sea el único pero para mí, que comienza y acaba en la propia novela.
No es una alegoría de las dinámicas familiares. Sí que está genialmente lograda como parodia de las tradiciones respetadas hasta el absurdo.
Me he divertido muchísimo con la lectura, y desde luego me parece muy recomendable, pero ese final de los perros me ha parecido innecesario y me ha dejado mal sabor en las últimas páginas, un sufrimiento gratuito que no aporta nada a la trama, habría creado una figura espectacular con la idea final sin más. La edición es una maravilla.
Torrencial, gustosa, sensitiva. La prosa combina referentes pop y antiguo testamento, terruño a lo cañas y barro y sensibilidad mochilera. La trama gana hondura y herida a lo largo de las páginas, y lo que parece empezar en la comedia y el delirio acaba en las profundidades de la misma existencia. La pregunta que dice Cercas que anida en el corazón de toda buena novela irían por aquí: ¿Qué es necesario conservar? ¿Qué debemos dejar atrás? En fin, el eslabón perdido entre Álex de la Iglesia y García Márquez. Canela fina.
"Esta casa es en sí misma un país aparte, con sus leyes y sus tradiciones y sus fiestas de guardar. ¿Alguien ha dicho la palabra secta? Diez puntos para el avispado concursante."
Muy muy bueno. Está escrito de una forma espléndida, con metáforas preciosas, giros grotescos y cómicos y un largo monólogo interior que lo hace perfecto para leer en voz alta. El léxico es muy variado y contiene una buena cantidad de palabras que no había leído jamás. El argumento es una locura divertidísima que no impide reflexionar y ahondar en temas y cuestiones tan grandes como la tradición, la domesticación, desprenderse de la culpa irracional, las dinámicas familiares, el rencor... Está lleno de referentes diversos y fáciles de seguir y está muy conectado con la realidad valenciana (tant de bo rellegir-lo un dia en valencià del baix maestrat!). A pesar de la extensión es de ágil lectura. Ha sido un placer en todos los sentidos leerlo. Altamente recomendable.
Los Miralles es esa historia que todos hemos vivido, de algún modo, en nuestras familias, y que no nos hemos atrevido a soltar. Gracias amigo Kike Cherta por contarlo tan bien y por sacudirnos en todos los costados.
Sobre como el fanatismo religioso puede acabar no sólo una familia, sino con un árbol genealógico entero. Con un estilo bello e irónico, Kike Cherta te sumerge en el mundo de los Miralles, rodeado de campos de naranjos y acequias. En el protagonista vemos, a la vez, la razón frente a la locura: la dicotomía entre creer y no creer cuando durante toda tu vida te han educado dentro del mundo de las supersticiones. Entre sus tradiciones demenciales, encontramos también algo de ternura en medio de la brutalidad, y no podemos dejar de pensar en qué ojalá las cosas le salgan bien a esa familia y a su terrible manzano.
una historia íntima, de supersticiones, de tradiciones, de familia; una historia sobre la fina línea entre la cordura y la locura…un ejemplo de que puedes huir de todo, menos de lo que eres (y de quién fuiste).
Los Miralles viven en la costa valenciana, en la época actual, se dedican a recoger almendra para vender a fábricas de turrón, a embotar conservas de productos vegetales de la zona y a defender el Árbol del Conocimiento del Bien y el Mal con una escopeta y una decena de perros. Y se casan entre sí para preservar la pureza de sus genes angelicales. La historia empieza cuando Moisés, que abandonó a su familia y su sagrado cometido, vuelve a casa 15 años después.
Empecé esta novela con cierta incomodidad, como le sucede a la gente que de repente comienza a leer ciencia ficción. Iba leyendo y no lograba entrar en la novela, sino que continuamente me hacía la pregunta: "¿qué me está contando este tío?". Generalmente cualquier autor escribe sobre lo que conoce, y cuando no es así enseguida rechina. Y no era la escritura lo que me rechinaba: es fluida y tiene un ritmo muy bueno.
Tan incómoda me encontraba que busqué en internet "Kike Cherta Opus Dei", pero no aparece nada. La búsqueda conducía a entrevistas en que "opus dei" no estaba incluido en los resultados. Pues nada, que sigo en esa picazón de no saber de qué me hablan, y según continuaba leyendo veía que ningún Miralles tenía estudios superiores, entonces tenía que ser otra cosa, no podía venir de familia del Opus... Como era para el club de lectura, no quería abandonar, pero me estaba costando mucho. Así que volví a abrir el navegador y leí una de las entrevistas.
¡Ah, carallo! ¿Por qué lo llaman fanatismo religioso cuando quieren decir familia? Kike Cherta se pasó una temporada viajando junto a su pareja y recientemente ha sido padre. Y por consiguiente, ha vuelto a asentarse en su lugar de origen. En realidad, nos habla sobre esas ideas irracionales transmitidas de padres a hijos y mantenidas por tradiciones familiares y no en una secta al uso, ya que Los Miralles no tratan de captar adeptos ni dejan entrar a nadie de fuera de la familia, lo que aquí se pone en entredicho es el comportamiento sectario intrafamiliar. Soy una aguafiestas, lo siento. Ahora que sabía el truco ya podía seguir leyendo tranquila.
«Sin darme cuenta, me relajo y me acomodo, y eso es un peligro, porque lo que yo necesito es estar alerta, no olvidar lo inestable de mi situación. Pero es que -no sé bien cómo explicarlo- mi cuerpo no atiende a razones: él solo entiende de costumbres. Mi cuerpo, que es tonto del culo, reconoce estas paredes, las baldosas rotas y los muebles viejos, el incómodo sofá de raso rojo, la campana de bronce del reloj del salón, y, aunque no quiera, aunque mi cabeza grite que todo en este lugar es tormenta y peligro, a mi cuerpo se la sudan los razonamientos; igual que un perro apaleado que busca la caricia del amo maltratador, mi cuerpo se ablanda y se abandona a los olores del que fue mi hogar.»
Habla de romper con el trauma generacional, de forma alegórica y también muy prosaica, y lo mezcla con humor y con una ida de olla basada en el Antiguo Testamento para darle un poco de chicha sacrílega, cosa que yo respeto profundamente.
No me ha encantado, pero reconozco que es original y que está muy bien escrito (sobre todo teniendo en cuenta que es una primera novela) y por eso os suelto este rollo para animaros a leerlo más allá de mi calificación poco entusiasta. Es un buen libro.
No he leído nada igual. Me ha encantado el estilo, la historia, el desenlace, todo. Qué carisma derrocha esta novela.
La trama me ha sorprendido mucho, de principio a fin. El protagonista me ha exasperado, la familia me ha enternecido o me ha cabreado (lo que ha querido Kike en cada momento), la ambientación me ha parecido súper original…
La novela más loca y cautivadora que he leído en mucho tiempo! Me ha enganchado muchísimo. La familia Miralles es una familia muy particular. Están convencidos de que tienen el árbol del Bien y de Mal en el patio de su alquería y su misión es protegerlo para salvar a la humanidad. Una chaladura divertida con toques de Tarantino.
Me ha tenido bien enganchado desde el principio, la habilidad de Kike Cherta para crear un espacio y unos personajes tan sonados pero a la vez tan reconocibles es extraordinaria. Que bien mide los tiempos y que bien que juega con el lector. Si alguien tiene dudas que se tire de cabeza, vale la pena zambullirse en la locura de esta familia tan particular.
Un debut poc corrent. Una família peculiar. Un temps entranyable ple de records. Fantasia, religió, ruralisme, decadència urbanística, delitant i divertida a estones, intrigant amb cert toc a thriller, un còctel explosiu amb un final necessari. Un bon llibre, ben escrit per ser una òpera prima. Molt recomanable, encara que algun tram se m'ha fet un pèl llarg.
La familia Miralles es un universo en sí misma. Moisés rompió lazos con ellos pero vuelve cuando se entera de que su padre está enfermo, pero poco a poco sabremos con qué motivos. Iremos conociendo el peculiar modo de vida de esta familia y a cada uno de sus miembros, y en cierto modo tomándoles cariño, el final sí que no lo ví venir…
Premisa: Los Miralles es una familia que cree que el manzano que tienen en el patio es el mismo del que comieron Adán y Eva. Tienen la labor de protegerlo para que nadie pueda volver a comer el fruto prohibido de nuevo. Moisés, el primogénito de la familia, decidió huir y hacer su vida independientemente de su educación y compromiso familiar. Pero de repente decide volver ¿motivos?, ¿pronóstico?
Opinión: Vaya premisa, ¿verdad? Absolutamente impactante. Desde luego cuando la leí no pude mirar para otro lado. Y es muy difícil con una idea tan potente hacer un libro que se corresponda con el hype que genera, mantener el nivel. Porque como lector ya te imaginas un montón de escenarios posibles, construyes la historia poco a poco en tu cabeza incluso sin saberlo, y luego es fácil que te decepcionen.
Pero en este caso, el listón era alto y Kike Cherta lo ha mantenido o incluso lo ha subido un poco más a medida que se iba desarrollando el relato. La religión llevada al extremo es un tema valiente y comprometido, pero a la vez es muy jugoso. Esta historia está teñida en todo momento de estos dogmas de fe, pero lo interesante es que está narrado desde un personaje que ha sido educado en la creencia y posteriormente ha vivido otras experiencias diferentes y enriquecedoras.
Y esto provoca ambigüedad. ¿Y lo que me gusta a mí esto en una novela? Cada vez más. Hace que en todo momento dudes de las intenciones de los personajes, de la veracidad de lo que se te expone, de las posibilidades en el desarrollo y el final de la historia. Y no nos vamos a engañar… en la vida poca gente hay transparente. Pero también es muy difícil saber reflejar esto en palabras, traer al papel la sospecha, la sugestión, la incertidumbre.
¿Y los personajes secundarios? Increíble. No solo por su construcción en relación a las peculiaridades de la familia sino por la latencia en su presentación, ya que se te van presentando como si fuera un riego periódico. Es necesario conocerlos a fondo pero también a lo largo de la novela. Las fotos fijas no suelen funcionar bien, no son nada reales.
Me ha mantenido en todo momento intrigada y esperando el final necesario, el broche de oro. Lo mejor de todo es que lo he encontrado. No podría haber sido de otra manera, la historia estaba encaminada a terminar así. Pero no me ha resultado predecible sino necesario. Lo peor de todo es despedirme de esta pequeña locura, este sin sentido de realidad. Y es que aunque no sea fácil empatizar con ella cuesta mucho dejarla ir.
Un viaje esquizofrénico muy divertido, adictivo y reflexivo. Hay fragmentos que no me han gustado y el final me ha dolido, pero hay escenas que me han dejado una sensación inolvidable. Es una novela increíblemente escrita y desarrollada.
𝗔𝗿𝗴𝘂𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 Los Miralles no son una familia valenciana más. Tienen una alquería en cuyo patio hay un manzano, que tampoco es un manzano más. Están convencidos de que es el Árbol del Bien y del Mal, y han consagrado su vida a impedir que nadie vuelva a morder el fruto prohibido. Esto convierte las vidas de sus miembros en una prisión: siempre ha de haber alguien vigilando el árbol. Nadie puede saber de su existencia. Llevan siglos viviendo así, de bisabuelos a bisnietos y más allá, en un mundo de cerrazón, endogamia y disciplina.
Pero Moisés, uno de los Miralles, quiere vivir. No cree en esa locura del árbol. Y huye. Pero las circunstancias lo obligan a volver y enfrentarse a su familia.
⭐⭐⭐⭐⭐
Una novela 𝗘𝗫𝗖𝗘𝗟𝗘𝗡𝗧𝗘. De lo mejor que he leído en mucho tiempo. Tiene algo freudiano; algo nietzscheano, kafkiano, y hasta de Platón.
Que no te engañe este libro. Es una sátira y es divertidísima. Pero encierra una profunda mirada crítica sobre el árbol más importante de nuestras vidas: el genealógico. Porque 𝘓𝘰𝘴 𝘔𝘪𝘳𝘢𝘭𝘭𝘦𝘴 es, ante todo, una reflexión sobre la familia, sobre cómo acompañan sus emanaciones a nuestro yo adulto y emancipado y sobre la necesidad de enfrentarlas para descifrarnos como individuos. La familia deja algo en cada uno de nosotros, forma parte de nuestro ser y queremos o no, nos configura.
Moisés huye de su familia de locos. Sin embargo, fuera de la familia sólo encuentra el caos. Esta circunstancia crea un personaje totalmente perdido en la vida. Escapa del opresivo paraíso bíblico que sus padres crearon para él, soñando con el paraíso de libertades y oportunidades que él soñó para sí, pero ese paraíso tampoco era tal. Todos los paraísos prometidos son falsos.
Moisés representa a la humanidad misma. Siempre soñando paraísos y siempre quedando defraudada.
Termino de leer la primera novela de Kike Cherta titulada "Los Miralles" y que os recomiendo.
La novela contada en primera persona, nos acerca al testimonio de Moisés, que nos relata los recuerdos de su vida, partiendo desde el momento en que decide regresar al hogar familiar tras quince años de ausencia, tiempo en el que nadie ha sabido de él, ni él ha mantenido el contacto con los de su sangre. Regresar a su casa, es un viaje difícil en el que tendrá que hacer frente al estigma de ser un traidor. Moisés volverá a casa, aun sabiendo que no le recibirán como al hijo pródigo de la Biblia, pero será capaz de hacerse un hueco de nuevo en ese engranaje que sustenta la vida de la familia. Una familia cuyo estandarte de vida es permanecer unidos y proteger el designio que Dios les concedió, ya que en su hogar se halla uno de los elementos más sagrados desde que el mundo es mundo, en el patio de casa tienen un manzano y su misión es protegerlo contra cualquier amenaza, porque aunque los incrédulos no lo crean, son descendientes de los primeros ángeles custodios y su misión en la vida es proteger el Árbol del Bien y del Mal.
Una novela alocadamente divertida, que desgrana la memoria familiar desde la infancia en que todo lo vivido en ese ecosistema es incuestionable a la madurez en la que al poner distancia de la presión familiar la visión de la existencia cambia. Pone en la balanza los dogmas de fe y la tradición, el peso de la memoria y los recuerdos, en un ambiente enrarecido por la forja de una estirpe en la que deambulan una serie de personajes que te hacen sonreír, cuestionarte la existencia y el sentido de pertenencia a unas raíces, y que atrapa al lector en ese viaje del presente al pasado.
Sé que las comparaciones son odiosas, pero si García Márquez nos regaló una maravillosa obra creando a los Buendía en un lugar llamado Macondo, Kike Cherta no se queda atrás con una obra actual creando a los Miralles en Berinossent, un pueblo de la costa valenciana que está condenado a pasar a la historia de nuestra literatura más reciente. No dudéis y pasad a conocer a la saga de #LosMiralles
Kike Cherta se merece que todo el mundo esté hablando de su libro. Porque ha escrito una novela bestial, donde la acción se desarrolla impecablemente y donde, por primera vez en mucho tiempo, un libro reciente termina en lo más alto y como debe. Pero además porque su prosa es bella y rural, fluida y sucia, antigua y moderna, descubriendo la realidad de un mundo que es muy de todos, en el que se junta nuestro siglo XXI con todo lo que hemos vivido en esas casas de pueblo durante los 70, los 80 y los 90. Kike Cherta se merece todo y eso y mucho más, pero posiblemente no pasará. Porque "Los Miralles" es tan especial que merece ser una manzana privilegiada para ciertos visitantes del paraíso.
El hijo pródigo vuelve a su casa, una alquería poblada por la familia Miralles, encargada desde la noche de los tiempos de vigilar fieramente el árbol del Bien y del Mal. Lo reciben a hostias. Durante las restantes 550 páginas vemos cómo se adapta a su nueva vida, mientras cuenta historias edificantes de su vasta y complicada familia.
Qué gustazo de novela. Se le pueden encontrar algunos fallos, pero mínimos comparados con el magnífico edificio de personajes, anécdotas, imbricación en el tiempo y lugar (todo muy valenciano y muy español, incluida una explicación muy convincente de cómo sobrevivieron a la Guerra Civil). Muy recomendable.
Excelente, no hay más. Con un final bastante bueno y que hace bastante justicia al libro. Sin ser blasfemo Kike Cherta nos lleva a través de costumbres y creencias religiosas por parte de una familia poco convencional, pero que en cierta medida es más convencional que ninguna. ¿Cuántas cosas hacemos y/o creemos por la familia? ¿Son estás tradiciones el eje invisible de nuestras vidas? La narración ágil hace que el libro, pese a tener más de 500 páginas se lean rápidamente. Eso y el querer ver solucionado el conflicto de un libro que no nos puede dejar indiferentes
Desde hace un tiempo he adoptado la mala costumbre de evaluar los libros por su desenlace. Sin desvelarlo, este me parece adecuado para lo que había dibujado el autor. Durante muchas páginas definí Villa Milagro y la Casa de Labores como un Macondo a la valenciana. Como ‘Cien años de soledad’, ‘Los Miralles’ dibuja un escenario ajeno al mundo, con unos habitantes más que peculiares. Me gustó en ese sentido. Me faltaron más diálogos sesudos, debates internos sobre lo que se insinúa respecto a las creencias y a la religión.
Los Miralles es una maravillosa, hipnótica, adictiva, desenfadada, profunda y provocadora ida de olla.
Extraordinaria novela. Divertidísima. Final explosivo. Las últimas 50 páginas las lees con los ojos abiertos de par en par y a una velocidad de TAV.
Destacabilísimo: la facilidad(aparente) del autor para dotar de movimiento, características físicas y personalidad a sus protagonistas. La voz del narrador, entre macarra, indiferente e ido de la azotea. La calidad en la creación de escenas vivas y que parecen cinematográficas.
Kike Cherta, necesitamos más!!! Sigue haciendo magia.
Ingenioso, divertido, delirante…Los Miralles cuenta la historia de una familia valenciana que custodia el Árbol del Bien y del Mal a través de Moises, su protagonista. Entre sus páginas Amanece que no es poco con un buen lío de Buendias y sombras de Chirbes que solo acechan Es una novela que no cuenta en realidad nada pero lo expone todo, que borda un difícil final y deja un sabor de boca diferente Escribir por el placer de escribir y leer por el placer de leer.
bueno, este libro cuenta con 569 páginas de las cuales si quitamos todas las veces que se menciona de manera innecesaria un país de asia se quedaría en un total de 69 páginas. hay cosas q me han gustado mucho, cosas que me has desagradado por completo pero con lo que definitivamente me quedo es que esta novela me ha hecho odiar con tomo mi ser a un personaje por primera vez en mi vida, pero no de pensar: q malo es!! si no de pensar: la persona q ha escrito esto lo hace aposta o piensa asi??
Me ha tenido bien enganchado desde el principio, la habilidad de Kike Cherta para crear un espacio y unos personajes tan sonados pero a la vez tan reconocibles es extraordinaria. Que bien mide los tiempos y que bien que juega con el lector. Si alguien tiene dudas que se tire de cabeza, vale la pena zambullirse en la locura de esta familia tan particular.