Shanghailanders es la ópera prima de Juli Min, una obra repleta de ambición y de luz y en la que todo se sucede del revés, en un orden cronológico invertido, provocando en el lector, al menos en mí, cosas extrañas y a la vez muy verdaderas, como esa sensación que tenemos los seres humanos de pensar en el después y no en disfrutar del presente, de lo que tenemos.
Como digo, "Shanghailanders" nos narra hacia atrás la vida de una familia de shanghaineses durante las distintas edades o etapas de sus vidas. Hay que tener presente que no es una historia única, no, son historias paralelas que giran entorno a un matrimonio con tres hijos que muestran su devenir diario desde el año 2040 y hasta el 2014, sucediéndose todo tipo de cuestiones que otorgan a la historia un enfoque ameno y divertido y que, inevitablemente, van a acabar interconectadas.
A través de esta ingeniosa forma narrativa, nos encontramos con una trama que bebe de secretos familiares, de rarezas, manías, emociones, dramas, soledades, aversiones, etc., todo como un fiel reflejo de la vida, el rico contra el pobre, el hombre contra la mujer, la madre contra el padre, los hijos contra sus propios padres.
Aunque, en su mayoría, es una trama narrada en tercera persona, también hay momentos para el protagonismo del propio narrador, mostrándonos a su familia Yang como una família especial y no siempre agradable. Todos ellos se muestran con diferentes manías, con sus secretos y sus propias personalidades, todas bien distintas y complejas, aportando en el lector una mirada mucho más profunda sobre ellos.
Una lucha titánica contra hijos en busca de distintas perspectivas de vida. El embarazo no deseado de una hija, las aspiraciones a actriz de otra, inspirada por su gran ídolo en el cine: Marilyn Monroe; incluso a las batallas de Yumi en su residencia universitaria. Todo, situaciones que se devienen entre los años 2040 y 2038, con hijos adolescentes entre distintas edades y pensamientos.
Los años van pasando hacia atrás y, a lo largo de la trama, también vamos a conocer a otros personajes secundarios muy interesantes: un chófer apasionado del riesgo, la niñera de la familia Yang o una abuela maniática con querer llevar su pasado al momento más actual.
Me ha gustado mucho, es arriesgada y ambiciosa, es interesante y entretenida. Me gusta la novela asiática, tal vez ese haya sido otro punto fuerte y seguro para haberla disfrutado así. Una historia con personajes profundos y de todo tipo, algunos que matarías y otros que acaban gustando mucho más. Una alegoría inmensa sobre el paso del tiempo y la vida, con las consecuencias y los frutos que acabamos recogiendo a nuestras decisiones durante ella.