El escritor profesional se muestra en redes, opina sobre los temas de su tiempo, declara en contra de las injusticias pero nunca pone en jaque la raíz del problema, la crítica es vacía y calculada. Lo suficiente para evitar que lo acusen de superficial cuando postea su selfie. Es joven, bueno no tanto, lo justo para mostrar que rompe con la tradición. No lee, no tiene tiempo para esas cosas, no recomienda a sus contemporáneos. Seamos positivos, tiene agente.
Ser artista o poeta (hubo un tiempo no tan lejano en que el escritor de “narrativa” también aspiraba a que en sus páginas hubiera arte o poesía) es una operación, no se trata de una esencia o un bien. La identidad del artista o poeta es un disfraz que el sujeto se pone durante el tiempo que dura esa gracia, ese juego, ese hallazgo o, si se quiere, menos romántica y más precisamente, esa práctica. Aunque ese tiempo, por supuesto, incluya un “trabajo artístico”, aunque ese tiempo tenga las limitaciones del artista o el poeta mismo.
Edgardo Scott nació en Lanús, provincia de Buenos Aires, en 1978. Fue fundador e integrante del Grupo Alejandría, que en 2005 inició en Buenos Aires el movimiento de lecturas y ciclos literarios en narrativa. Publicó No basta que mires, no basta que creas (nouvelle, 2008), Los refugios (cuentos, 2010), El exceso (novela, 2012), y Caminantes. Flâneurs, paseantes, vagabundos, peregrinos (ensayo, 2017). Es traductor y editor de Clubcinco editores. Colabora con artículos de crítica literaria en el diario La Nación, el blog de Eterna cadencia, y las revistas Otra parte e Inrockuptibles. Actualmente vive en Francia.
📚 Ensayo crítico sobre lo que es el "escritor profesional", el mundo editorial, la actualidad literaria que incluye agente, editor/a, lectores/as, redes, presentaciones, reseñas, premios e influencers. La necesidad de visibilizar y vender su obra y, a su vez, la distancia con el hecho artístico que debería impulsarlo.
📖 Es muy difícil reseñar está lectura sin la presión de estar a la altura. La calidad de lo leído obliga a cuidar no sólo lo dicho sino cómo expresarlo. Consciente de mi limitación, diré que este análisis es agudo, comprometido, filoso, irónico, elocuente y se ofrece con erudición, claridad y profundidad.
📖 Interpela, cuestiona, describe una época en la cual el negocio, la exposición, la venta y la fama están por encima del arte, el compromiso con la palabra y, consecuentemente, distorsiona la finalidad de la escritura. Para leer, subrayar, releer y tener como libro de consulta.
Leí este libro sin ninguna información previa, solo lo agarré de una estantería del Ateneo Grand Splendid porque me gustó su portada. Cuando empecé a leer el libro, me di cuenta de que quizás había dado en el clavo en cuanto a lo que estaba buscando. El texto me abrió los ojos acerca de un mundo en el que me he visto inmerso por mi trabajo: la edición, lectura y escritura. Encuentro que muchas de las ideas expuestas son bastante valiosas y que podrían ayudar a alguien, en este caso yo, a replantearse un poco cómo uno ve a la escritura. Recomendado para la gente a la que no solo le interese la lectura como una actividad disfrutable, sino que también se interese por la escritura y todo lo que esta acción conlleva.