Soy un niño, me dice la voz, que no ha hecho hasta ahora otra cosa que (aprender a) leer lo básico: "a e i o u", " mi mamá me mima".
Presta atención, idiota.
¿Qué me quieres decir, sólo eso? No lo he sabido, (ni) lo intuyo.
Me riñe, me adula, me encandila, me repugna, me desprecia, me hace siervo, lector, critico y autor.
Me engaña, me engaña, me engaña.
Me ofrece lo que pedí, y no lo entiendo.
Y no se si lo entenderé.
¿Quieres una voz nueva, idiota?
Si te despistas, idiota, si te quedas, idiota, si tratas de entender, idiota, ¿te ibas, me dejas, idiota?
No dejes de mirar, idiota.
Diatriba, majadería, locura, genialidad.
Autocomplaciente, dolido, y doloroso.
Fraude de autor reconocido por La Voz, que es un rey, un dios.
Se ríe de mí por no haber leído todos los libros buenos, puede que por no haber leído ninguno, ni siquiera este.
Traductor (y) (es) traidor.
Es necesaria una hermenéutica que no poseo.
Que si me gustó, preguntas.
Qué es gustar, respondo.
"Razonamiento que es opereta, y voz que es personaje".
Magistral.