Todo personaje literario es fruto de un tiempo y de un lugar. Sherlock Holmes está inevitablemente ligado a la Inglaterra victoriana y al Londres del siglo XIX. Scotland Yard, el telégrafo, los trenes a vapor o el consumo de opio son elementos habituales en sus historias. Conocer qué leían o en qué ocupaban su tiempo libre los contemporáneos de Conan Doyle te ayudará a entender mejor las costumbres del detective y a disfrutar aún más de sus aventuras. Descubre el Sherlock Holmes más elemental y enriquece tu visión sobre el investigador más famoso del mundo.
Laura Manzanera (Barcelona, 1966) es periodista y escritora especializada en la divulgación histórica, sobre todo en temas relacionados con la Historia de las mujeres. Es autora de varios libros, entre ellos, Sherlock Holmes. El Londres victoriano bajo la lupa del mejor detective, Insumisas, Mujeres que se vistieron de hombre en busca de igualdad o Del corsé al tanga. 100 años de moda en España. ¿Quién ha matado a Agatha Christie? es su primera novela.
El título de por sí es interesante y entender el contexto de un país y su sociedad es fundamental para saber el impacto que un personaje como Sherlock tuvo en Inglaterra y el mundo.
Uno no pensaría que una simple historia puede dejar una huella en cómo se investigaban los crímenes en ese tiempo, pero lo hizo. Y es que su autor, Doyle era un lector apasionado, pero también se informaba y observaba a su alrededor. Las costumbres de los ingleses y las aportaciones de extranjeros eran mencionadas y descritas con tanta exactitud que por eso sentimos, de alguna manera, que Holmes pudo haber existido. Porque logró que su personaje se sintiera cercano a la gente.
Ahora, un poco más hablando de cosas que no sabía y que por este libro me enteré, fue lo de la reunión que tuvo con Oscar Wilde por accidente y que ambos escribieron obras determinantes para sus carreras como escritores. Que algunos relatos fueron publicados en periódicos, la consulta a una medium cuando Agatha Christie desapareció, entre mucho más que no sabía del autor y sus increíbles historias me hicieron pasar un rato ameno. Sin embargo, me entristece que sea un libro tan corto, pero que para el formato en el que está siendo presentado no se siente forzada su condensación, es correcta y fácil de leer.
Hay varios datos sueltos que son interesantes, como lo de Los Irregulares y que Arthur incluyó más descripciones de las características a sus personajes debido a que se creyó que podían saber cómo era una persona por el tamaño se su cerebro, al igual que los Nazis usaron esto para justificar su superioridad racial. Es simplemente increíble y datos que conectandolos tienen bastante sentido.