"Un día, mucho antes de que yo naciera, mi madre soñó conmigo. Ella era una niña aún (...) Estábamos las dos frente a frente, mirándonos con curiosidad. O quizás confundidas, perplejas...". Así inicia la novela, y esta cualidad onírica se mantiene, es uno de los recursos que utiliza Cubas para enriquecer el misterio de la intrigante historia, y regresa a este punto casi al final, a ese encuentro onírico que por contado se vuelve compartido. Todos tenemos cuentos místicos familiares, sucesos extraños que pertenecen a la memoria familiar. Y si la familia se ha roto, y si no conocemos mucho del pasado de nuestros padres, ese vacío se llena de más misterio y es inevitable ir en busca de esclarecimiento.
¿Los espíritus de nuestros muertos nos protegen? ¿Están las cosas verdaderamente marcadas y somos títeres que el destino mueve según el guión de la obra que nos toca actuar, y por eso hay supuestas videncias que predicen las vivencias? Son dos interrogantes que me planteé durante la lectura. Yo, que soy una criatura súper desprendida, concluí una cosa: "Si el misterio es de mi madre, que con ella se quede", pero claro, nuestra protagonista tenía que pensar lo contrario para poder crear esta historia. Además, llevaba una carta de la madre a los tíos, troika de raros, eso sí. La cosa psycho se huele.
Más que una novela es un relato largo, que habla sobre un viaje de una hija a la casa familiar de su madre, habitada por tres tíos, en un ambiente un tanto lúgubre, y con altas dosis de paranoia.
La historia es lenta y sucede más en la mente de la protagonista, cuya madre le habla desde el recuerdo y le coloca al lector algunas preguntas que, luego, encontrará respuesta en la interpretación, pues respuestas evidentes, lo que se dice evidentes, no hay muchas.
La madre, a modo de fantasma pudiéramos decir, está en todo momento con la hija en esa casa misteriosa habitada por esos tres tíos igual de extraños. Está también en un cuadro con un juguete llamado diábolo, que ayuda con lo sombrío de la ambientación. Uno se queda esperando algún suceso definitivo, horrible o criminal que selle todo el misterio que se va creando en la narración. No va de eso. Me gustó la atmósfera que crea la autora, y cómo te lanza a los pozos mentales de su protagonista.
Tiene un poco de lo sombrío del "Aura" de Carlos Fuentes, pero no, no es Aura ni de lejos, nada que ver. Esta historia es un poco lentona y pudiera volverse aburrida. ¿O es que uno está habituado a que si te ponen un espacio sombrío tiene que pasar algo retorcido? Creo que con menos páginas el libro hubiera ganado más. Pero también entiendo que quería crear más ambiente y enriquecer la construcción de los personajes.
No puedo decir que me gustó. Pero sí deja imágenes que te persiguen un poco. Muy bien escrita.