La aventura creadora de Teillier se remonta a la indagación originaria de lugares, momentos y situaciones que surgen desde el Sur mítico de la infancia para crear una atmósfera que se complementa con referencias literarias y que intenta exorcizar la caída de un mundo degradado con el hallazgo de un arraigo que es siempre efímero e ilusorio. Poesía que integra, junto a las plazas de provincia y los sentimientos adolescentes, el recuerdo de un mundo que se deshace en la memoria y que sirve de pretexto para remontarse a los símbolos universales de la experiencia amor, tiempo, soledad, ausencia del paraíso, hastío de la vida y muerte.
Nació en la ciudad de Lautaro el 24 de junio de 1935, el mismo día que murió Carlos Gardel. Estudió Historia y Geografía en la Universidad de Chile. Ejerció la docencia en el Liceo de Victoria. Perteneció al Grupo Trilce de la Universidad Austral de Valdivia. Fue director de la revista Orfeo y del Boletín de la Universidad de chile. Recibió los siguientes Premios: Gabriela Mistral, Municipal, Crav, Juegos Florales de la revista Paula, Premio Alerce de la SECH y el Premio Eduardo Anguita, concedido por la Editorial Universitaria al poeta vivo más importante de Chile y que no hubiese conseguido el Premio Nacional. También fue galardonado con el Premio Al Mejor Libro de Poesía 1993 establecido por el Consejo Nacional del Libro. Asimismo, ganó el Premio en Conmemoración del Sesquicentenario de la Bandera Nacional.
Después de haberme hecho compañía largos días, hoy es la noche cada vez más fría por un 22 de abril De hace Veinte y ocho Años
Donde te recuerdo ingenuamente con este poema:
Pequeña confesión
Sí, es cierto, gasté mis codos en todos los mesones. Me amaron las doncellas y preferí las putas. Tal vez nunca debiera haber dejado El país de techos de zinc y cercos de madera.
En medio del camino de la vida Vago por las afueras del pueblo Y ni siquiera aquí se oyen las carretas Cuya música he amado desde niño.
Desperté con ganas de hacer un testamento —ese deseo que le viene a todo el mundo— Pero preferí mirar una pistola La única amiga que no nos abandona.
Todo lo que se diga de mí es verdadero Y la verdad es que no me importa mucho. Me importa soñar con caminos de barro Y gastar mis codos en todos los mesones.
"Es mejor morir de vino que de tedio" Sin pensar que pueda haber nuevas cosechas. Da lo mismo que las amadas vayan de mano en mano Cuando se gastan los codos en todos los mesones.
Tal vez nunca debí salir del pueblo Donde cualquiera puede ser mi amigo. Donde crecen mis iniciales grabadas En el árbol de la tumba de mi hermana.
El aire de la mañana es siempre nuevo Y lo saludo como a un viejo conocido, Pero aunque sea un boxeador golpeado Voy a dar mis últimas peleas.
Y con el orgullo de siempre Digo que las amadas pueden ir de mano en mano Pues siempre fue mío el primer vino que ofrecieron Y yo gasto mis codos en todos los mesones.
Como de costumbre volveré a la ciudad Escuchando un perdido rechinar de carretas Y soñaré techos de zinc y cercos de madera Mientras gasto mis codos en todos los mesones.
me pareció un poco gracioso que dos de mis poemas favoritos no estén en esta antología, pero lo que acabo de leer es tal vez lo más hermoso que se ha escrito sobre todo aquello que no va a pasar. creo que marqué al menos un verso en cada poema. somos ingratos en no considerar a viva voz a Jorge Teillier como un coloso, pero otros dioses han sucumbido ante idiomas extranjeros, alienados de su propia tierra.
no pude haber elegido un mejor libro para terminar el año.
hace tiempo que tenía ganas de leer a Teillier y fue una experiencia muy grata. estuve todo el día leyéndolo y creo que esta edición en particular está hecha para leerla de corrido tirado en el pasto en un día caluroso.
me gustaron mucho los temas y sobre todo las imágenes que crea el autor: (a mi parecer) la nostalgia, la cotidaneidad, el abandono, el paso del tiempo y lo bucólico en contraste con lo urbano, el futuro, los cohetes, los grandes Discursos, Narrativas y Estructuras de la segunda mitad del siglo XX. qué mejor descripción de su poesía que "un respirar en paz/para que los demás respiren".
bueno y la edición además es buena no solo por la selección de poemas, sino también por el prólogo y el epílogo que aportaron mucho en poner a un ignorante como yo en conocimiento del contexto en que se gesta la obra.
siento que Zambra tiene mucho de Teillier, puede que sea la última persona en darse cuenta de eso pero es porque me demoré mucho en leer al último.
me encantó, quiero leer todo de este caballero bueno pal copete.
A pesar de que no me gustan las antologías, esta es una de las buenas. Es triste ver, en cualquier caso, que la poesía de Teillier baja mucho en calidad en el tiempo de la dictadura y después vuelve a ser decente, pero no a la altura de sus primeros poemarios. En cualquier caso, no importa; los importantes no es hacer buenos versos, sino “transformarse en poeta, supera la avería de lo cotidiano”.
Teillier dice que el poeta "es el guardián del mito y de la imagen hasta que lleguen tiempos mejores." Yo no sé si esos tiempos habrán llegado o llegarán; lo que sí sé es que sus poemas protegen algo sagrado, y que esta antología nos permite darnos cuenta de ello.
Tus palabras llegaban como pájaros que saben que siempre hay una ventana abierta al fin del mundo. Y los poemas se encendían como girasoles nacidos de tu corazón profundo y secreto, rescatados de la nostalgia, la única realidad.