Llevaba un tiempo alejado de la literatura y la lectura por interés y goce propio, pero el nuevo libro de Diamela Eltit llegó a mis manos y por curiosidad comencé a leerlo inmediatamente. Como siempre, fue un gusto adentrarme en el entramado de letras que constituye el mundo literario de Eltit.
Falla Humana trata de una cuadra (la última) que está pronta a ser desalojada/deportada/aniquilada por una Compañía, todo esto narrado por una búha que observa todo lo que ocurre en las (últimas) noches de esta cuadra. Una búha que interviene en el destino de la cuadra para alargar y generar la supervivencia de las personas que la habitan, un día a la vez. Así, por mil días y mil noches, la cuadra (y la búha) persisten y resisten a la condición de opresión en la que viven.
Encuentro fascinante la literatura de Diamela Eltit, la forma en que siempre sus historias se constituyen en una relación-metáfora entre un problema (social, humano, real) y la multiplicidad de imagenes y voces que la expresan y le dan vida. Siempre en Diamela aparecen claramente definida voces e imágenes, por lo que la experiencia de lectura se vuelve casi audiovisual. Y es en ese encuentro entre palabras-voces e imágenes que aparece la metáfora que motiva o impulsa el relato, avanzando hacia ese desenlace que no busca sino representa la realidad, proyectando cómo está será y debería ser. Es interesante cuando la literatura y la realidad se intersectan.