Al contemplar la naturaleza con ojos curiosos descubrimos las maravillosas transformaciones que las estaciones nos regalan. ¿Qué cambios nos depara el otoño? Una colección de libros perfectos para pequeños descubridores, que disfrutarán tirando de los mecanismos deslizantes para cambiar las imágenes que aparecen en cada ventana mágica.
Mar Benegas, escritora y poeta especialista en literatura infantil y juvenil, no solo tiene un gran catálogo de obras publicadas, sino que ha realizado un largo recorrido como formadora y colaboradora de diversas actividades que giran en torno a la animación a la lectura y a la creatividad.
Con su nueva colección titulada "Las Estaciones", la autora inicia una labor didáctica, a través de la lírica, para dar a conocer los cambios en las diversas estaciones, en esta ocasión el otoño y el invierno.
Los álbumes son de punta roma, de páginas gruesas y material suave y resistente, lo que permite un sencillo manejo para los prelectores cuya motricidad fina se encuentra menos desarrollada en las primeras etapas.
Tanto en "Cuando caen las hojas" y "Cuando llega el frío" existen una serie de mecanismos deslizantes que permiten cambiar las imágenes y verlas en movimiento. Una dinámica que parece dar vida a los personajes descubriendo, de una forma muy visual, las diferentes transformaciones existentes dentro de la estación trabajada. Este recurso, además, consigue hacer mucho más atractivo el álbum, ya que gracias a las interacciones se puede conseguir motivar al pequeño lector y hacerle más accesible el inicio a la lectura.
El texto está compuesto por frases sencillas y rimas consonantes, jugando así con el sonido de las palabras y haciendo más melodiosa y atractiva su lectura.
Son textos breves que en su conjunto conforman un gran poema sobre la estación a tratar. Su contenido versa en torno a los cambios atmosféricos, los comportamientos de los animales, las actividades realizadas en cada época y las transformaciones en la naturaleza.
Las imágenes, realizadas por Laura Miyashiro, son bucólicas, amables, sencillas y muy coloridas. En ambos libros se juega con las tonalidades propias de cada estación. De este modo, en el otoño predominan los colores cálidos y ocres, mientras que, en el invierno, son más fríos. Sus detalles y los toques pastel dulcifican la ilustración y la convierte en accesible al mundo infantil.
Sin duda, dos álbumes entretenidos y muy vistosos de carácter divulgativo, necesarios para cualquier biblioteca, ya que permite desarrollar el gusto por la lectura a través de sus rimas y de sus bonitas imágenes, al mismo tiempo que se inicia al niño en conceptos relacionados con el mundo que los rodea.