Esta es una historia sobre el duelo, la valentía y la imaginación. Desde la tarde gris y lluviosa en que su padre murió, Lorenzo vive en casa de la abuela flora, con su madre y hermanos. Cerca de su nuevo hogar hay un bosque al que no debe entrar, pues, según su abuela, allí solo viven bestias y alimañas que lo devorarían en un santiamén. Pero un día, un perro sale de entre los árboles y lo invita a entrar. Dos libros y una nota son las pistas que Lorenzo debe seguir a través de un bosque tan antiguo como el mundo para revelar los misterios sobre su padre y sobre él mismo, pero no estará solo, los niños imaginarios lo acompañaran.
Amé este libro. Estoy dirigiendo un club de lectura para niños y niñas, y disfrutamos muchísimo leyéndolo. La autora logra crear una atmósfera llena de amor, de suspenso, de reflexiones sobre el amor de padres y de transitar el duelo. Escuchar a niños hablar sobre la impermanencia (en sus propias palabras) será probablemente uno de los highlights de mi año.