Amé este libro. Estoy dirigiendo un club de lectura para niños y niñas, y disfrutamos muchísimo leyéndolo. La autora logra crear una atmósfera llena de amor, de suspenso, de reflexiones sobre el amor de padres y de transitar el duelo. Escuchar a niños hablar sobre la impermanencia (en sus propias palabras) será probablemente uno de los highlights de mi año.