Qué belleza. Bernardo Soares te transporta a un mundo donde las máscaras, la sensibilidad excesiva y la incomprensión están a la orden del día, qué magnífica la manera de transmitir lo que es el desasosiego, con rastros de una filosofía absurdista, todo a través de una prosa cruda repleta de realismo. Muchísimas veces me sentí tan envuelta en sus textos que me impregnaba de esa desolación, su narrativa me hizo sentir tanto que tenía que pausar la lectura por momentos.
"No quería sentir la vida ni tocar las cosas, sabiendo por experiencia de mi temperamento contagiado por las cosas del mundo, que la sensación de vida siempre fue dolorosa para mí. Al evitar ese contacto me he aislado, y al aislarme exacerbé mi sensibilidad ya excesiva... Me equivoqué en el método de fuga". (P.48)