Una delicia. Al igual que ocurre con los podcast o con su ensayo “Locos por los clásicos”, la lectura rebosa ese amor por lo clásico, por la cuna de nuestra civilización, por lo que nos da sentido y nos hace como somos. Habrá quien se empeñe, en su necedad o porque se ha creído todo el rollo posmodernista, en decir que hay que romper clichés, deconstruirlo todo, borrarlo todo. Pero no. Llevamos en nuestro ADN esa información, esa vivencia, esa cultura, y es un orgullo ser como somos, con ese tesoro que llevamos con nosotros.
Y al margen de eso, la forma en que está escrito es deliciosa y pedagógica, tanto para jóvenes como para adultos. Esa forma de enlazar los mitos clásicos con las religiones modernas, las moralejas que se desprenden de los mitos, las relaciones con los dichos, con los refranes, con la etimología de las palabras, y hacerlo en capítulos cortos, amenos, contados con un lenguaje moderno, muy sencillo, con una ficción construida para que se entienda con más claridad, lo hacen divertido y muy recomendable.
Es un placer seguir aprendiendo de los clásicos y un lujo hacerlo de la mano de Emilio Del Río.