Descubrí El mar de Arrigunaga, de María Bengoa, mirando las novedades de @tusquetseditores. Su título (Arrigunaga es una playa de Getxo, cerca de donde vivo) y lo que leí de la sinopsis me cautivaron, la verdad. Poco más sabía del libro, pero me llevé una decepción al recibirlo (aprovecho para agradecer el envío del ejemplar a la editorial), ya que en su faja ponía que era una especie de biografía del escritor Ramiro Pinilla, en la que se narra su infancia y juventud. Y claro, yo no lo sabía y no he leído hasta el momento nada de él, así que me quedé un poco preocupado por si no era lo que esperaba al leer la sinopsis (en la web de la editorial no vi esto, claro, aunque igual sí que lo ponía, fallo mío seguramente por no informarme bien, imagino).
Y así empecé la lectura, con miedo, y así mismo trascurrieron las primeras páginas, pensando que realmente no me iba a gustar. Pero nada de eso, con unas 30 páginas ya estaba totalmente enganchado a la historia. Más que una biografía, como decía en el párrafo anterior, son las vivencias del autor, relatadas por su compañera de vida María Bengoa, de la que tampoco habia leído nada y me ha sorprendido para bien.
100 años hace que nació Pinilla y, relatando esta novela su niñez y juventud, ya os imaginaréis que la Guerra Civil tiene mucha presencia, aunque no es otra novela de la GC, no; esta se centra en el personaje, en su familia, sus primeros amores, sus primeros trabajos, las secuelas que dejó la guerra y los primeros pasos de ese joven con ganas de ser escritor y publicar sus historias.
Estoy casi seguro de que si se conoce la obra de Ramiro Pinilla se disfrutará más, pero yo solo puedo salir de esta lectura más que contento de haberla leído, aunque haya sido un poco por error, porque de haber sabido que era la vida del autor seguramente no le hubiera dado la oportunidad que merece, al menos de inicio y sin ver opiniones de otros lectores.
Una delicia recorrer las calles de Bilbao y Getxo, sobre todo, de conocer los primeros años de la vida del autor (ahora quiero conocer su obra, claro) y un placer haber descubierto a esta autora.