Cuando una novela trasciende el género en el que se inscribe se convierte en una obra lúcida, que ofrece distintas lecturas y esto es lo que ocurre con Terciopelo de José Supera. Inmersa en una atmósfera distópica, con una pandemia que aísla, que profundiza “la anatomía de las distancias”, el autor construye un mundo, que se corre de los bordes de la ciencia ficción para introducirse en una realidad posible de espejos deformados. Allí las identidades se fragmentan, se intercambian, se disuelven (en una mancha en un pasillo), y dan lugar a una práctica dudosa: los perfiles de usuarios fallecidos son comprados por otros que necesitan vivir nuevas vidas para camuflar su existencia y tratar de sintonizar nuevas claves.
Mi parte favorita de este libro es la forma con la que trabaja las descripciones. Se trata de un libro muy sensorial, donde muchos de los sentimientos casi se pueden palpar. Todo el tiempo se hace presente el fantasma de una realidad chueca que el protagonista se niega a aceptar. Es una lectura dura por momentos, que nos recuerda un periodo no tan lejano donde las cosas se pusieron bastante salvajes, y las distancias y los temores eran nuestro día a día. Realmente me gustó mucho, y les recomiendo darle una chusmeada.
Obvio me trajo recuerdos pandémicos, fue una buena lectura, me gustó la descripción del universo, la sensaciones que transmite el protagonista con su soledad y abandono o al menos esa búsqueda por lo perdido, esas ganas de algo más q no está y al menos para mí hasta qué punto estuvo.