En el enigmático pueblo de San Carmen, algo siniestro se encuentra al acecho. Los habitantes han comenzado a desaparecer, el recuerdo de su existencia se esfuma, como si nunca hubiesen sido parte de este mundo. Santiago y Sofía, dos jóvenes marginados por el pueblo, deciden enfrentar esta amenaza para descubrir la verdad. En una carrera contra el tiempo, lucharán contra el abismo de la amnesia que amenaza con devorarlos. Juntos, descubrirán que el amor entre ellos es más fuerte de lo que creían, que su conexión podría ser la clave para enfrentar la oscuridad que se cierne sobre San Carmen. “Las puertas del olvido” es una desgarradora novela de fantasía oscura que explora las emociones más profundas del ser la memoria, el amor y los demonios que anidan en el espíritu. Porque no hay mayor tormento que ser olvidado.
Antes que todo, esta es una reseña que debía hace tiempo. Las puertas del olvido es una obra que atrapa y consume, tal como ese gigante que aparece en la historia y no vuelve a soltarte.
San Carmen no funciona solo como escenario: se transforma en un personaje más. Ese manejo del espacio y la atmósfera es uno de los aspectos que más destaco del autor. Los personajes, además, están muy bien construidos. Sofi, por ejemplo, en varios momentos logró sacarme de mis casillas, mientras que Santiago me pareció un personaje sólido, con un desarrollo que realmente se disfruta.
La trama es original y potente, y gira en torno a un tema central muy significativo: el olvido. A través de la historia aparecen conflictos familiares, abandono, divorcio, culpa y ese miedo tan humano a no poder hablar de ciertas cosas. La manera en que el lector se enlaza con este mundo resulta muy efectiva.
Como punto a mejorar, siento que al libro le sobran algunas páginas; hay ciertos pasajes que se perciben como relleno. Aun así, la lectura avanza con rapidez, la construcción del mundo es destacable y es una historia que conviene leer con calma, permitiendo que haga su efecto.