Basada en hechos reales, esta cautivante historia nos transporta a la década de los años 50, cuando, a pesar que la Segunda Guerra Mundial ya había llegado a su fin, una nueva amenaza comienza a acechar desde las el auge del comunismo y la posterior Guerra Fría. En ese momento, cinco intrépidos espías británicos ya operaban clandestinamente, transmitiendo valiosa información para el régimen comunista desde diversos rincones del mundo. En tiempos en que cada paso podría sellar tu destino como traidor, la improvisación no tiene cabida. Por ello, estos hábiles espías deberán sortear todas las trampas, desafíos y tentaciones que encuentren en su camino.
Ya he comentado en otras ocasiones que el cómic es un formato fantástico para contar historias complejas de una manera entretenida, y que ayuda a que se entiendan fácilmente. En "Los cinco de Cambridge" se cuenta una historia fascinante que dura décadas y que tuvo un impacto monumental en la historia británica: la penetración por los servicios secretos soviéticos del servicio de espionaje británico, ¡llegando a poner a uno de sus topos (Kim Philby) como jefe del contraespionaje británico contra la URSS!
Muy bien dibujado (un estilo Hergé más evolucionado), bien contado y documentado "Los cinco de Cambridge" te traslada a una época de idealismo que se convirtieron en pesadillas (como bien narró George Orwell en "Rebelión en la granja"), espionaje de altas esferas en embajadas y cancillerías, y la Guerra Fría.
Recomendable para todas aquellas personas a las que le apasionen las historias de espionaje.