En realidad 3,5.
Wilde tiene una gran capacidad para hacer cuentos infantiles, que son preciosos, sobre todo el Pescador y su Alma, y tiene unos cuentos 'para adultos' también bastante buenos. El problema de estos últimos es que sus principios suelen ser pesados o aburridos, describiendo asuntos sin importancias. Además, tiene que ver su estética con una forma de vida de su clase social: burguesa, 'refinada', con toques cortesanos, altaneros. La verdad, sus últimos cuentos (de la colección), en su gran mayoría, de tinte cristiano (menos de 20 pags.), ni me los he leído: no soporto su beatería. En sus principales relatos no es tan pesada ni llega a ser, para un ateo convencido, tan burdamente estúpida. Es más, mantiene esa cristiana pero burguesa preocupación por los pobres, con un toque de hermosura idealista y victoriana. Aun así, merece la pena leerlos, y leería, sobre todo, esos primeros volúmenes de cuentos, la mitad prácticamente, a mis hijos. Como cuentos, sin ser católico ni cristianos, son por lo general bellos y recomendables. Eso sí, no he encontrado a un gran Oscar Wilde que he escuchado generalmente, salvo por su gran belleza en esos cuentos infantiles. E incluso algunos de esos 'más para adultos' tienen ese fino punto para ser leído para niños, como el Fantasma de Canterbury, que es también jocoso... Que por cierto, tenía un buen sentido del humor este hombre y me ha sorprendido.