Un libro que solo recomendaría a los que amamos a los gatos, porque no es más que un seguidilla de descripciones sobre lo bacán que es vivir con ellos, etcétera.
El principio me gustó mucho (aunque me hizo llorar, porque obvio que hay uno que se muere), pero después MÉH. La autora le pone mucho. Las personas y los gatos somos de especies diferentes, lo que significa que en ningún sentido hay una mejor que la otra. Ya, sí sé que probablemente ella no piensa eso en verdad, pero hubo tanta endiosiación (suponiendo que exista esa palabra, jaja) de su parte con que ellos son "más sabios" y "más elegantes" y "mejores", que al final hasta A MÍ me dieron ganas de pegarles un cachamal. Cuando no po, los amo, gatitos queridos... O sea, que no es un aporte para quienes haya que "convencer" sobre al amor a los animales, jajaja.
Pero eso no fue lo peor. Hay partes que son raritas, por así decirlo, como cuando se habla de "las formas redondas y nalgas femeninas" de tal o cual gata, y descripciones sexuales del tipo... que en realidad son varias y muchas. No sé, lo encontré medio asquerosillo, jejeje. O sea, no es como que las personas pensemos en los felinos de esa manera, aunque admiremos LA ELEGANCIA de sus formas. Y ojo con que no tengo nada contra que los animales sientan atracción y se reproduzcan (porfa háganlo, para que sigan existiendo), pero... la forma en que se trata el tema es mucho Lucho.
Ya, pero igual me gustó. En parte porque es cortito. Pero admito que la segunda parte la leí bastante por encima, en parte para evadir esos detalles curiosos y también porque es un poco más fome. O bien, lo fue para mí.
Está escrito con amor, eso sí. Quizá con demasiado, jajaja (ya, no me pude resistir).