"¿Qué tiene la figura de José Pérez Ocaña que, cuarenta años después de su muerte, sigue despertando admiración? Ocaña. El eterno brillo del Sol de Cantillana es un volumen colectivo coordinado por Carlos Barea que trata de responder a esta pregunta a través de una mirada multidisciplinar a la vida y la obra de uno de los artistas más destacados de la contracultura catalana de finales de los años setenta y principios de los ochenta.Con la intención de arrojar algo de luz sobre un personaje del que mucho se ha dicho pero poco se ha escrito, el libro reúne a un gran plantel de autoras y autores que se han encargado de investigar su trabajo y todo aquello que rodeó su desde su sexilio casi forzado a su obsesión por el imaginario religioso en sus pinturas o performances, pasando por un análisis del contexto artístico-cultural en el que se desenvolvió."--
(4⭐️) (PhD) Empezando el predoctorado, tenia que investigar un poco sobre la biografia de Ocaña, y más teniendo la suerte de haberse publicado este compendio de Carlos Barea. Una serie de relatos, desde diferentes perspectivas (histórica, artística, cinematográfica, desde la cercania familiar y amistad y suya propia) de José Perez Ocaña.
Figura vital para entender los primeros movimientos de liberación LGTB+ en la "Transición", resume en tantos aspectos su figura e importancia y sirve perfectamente como guia para otros estudios y reflexiones a partir de su corta trayectoria vital.
En los próximos meses (y años) aumentará el número de ensayos, artículos y libros de Historia LGTB, se vienen #Cositas (el doctorado).
Un viaje que te hace estar aún más triste por no haber podido vivir a Ocaña. Es cierto que el últmo capítulo se me hizo complejo y dificil de leer, pero el resto eran un gusto. Explorar a Ocaña es explorar al valentía de quien es como quiere ser y lucha por sus sueños, dejando al resto con la boca abierta, pero sin poder dejar de mirar.
“Cuando Ocaña declaraba «yo en esto soy muy pasoliniana», seguramente no estaba articulando un discurso tan intencionado. Su adscripción al discurso pasoliniano era asumido seguramente por cuestiones más adjetivas, más abyectas, que sustantivas, pero lo cierto es que el paisaje en el que Ocaña despliega sus artes es el mismo sobre el que llama la atención Pasolini.”